libro de audio editado por 3 uves dobles punto lee eme pe tres punto com.. Metodo de meditacion Voy a ayudar a usted a aprender a meditar. Cuando aprenda a hacerlo, se encontrará a un nivel mental en el que será capaz de dar a su mente una nueva dinámica para resolver problemas. Mas por el momento vamos a concentrarnos tan solo en la meditación; la resolución de problemas vendrá más tarde. Voy a usar un método ligeramente diferente y un tanto más lento que el que usamos en las clases de Control Mental, en virtud de que usted estará aprendiendo sin contar con un guía experimentado. No tendrá dificultades para ello. Si solamente aprende a meditar y se detiene allí, de todas maneras estará resolviendo problemas. Algo hermoso sucede en la meditación, y la belleza que se percibe es tranquilizadora. Mientras más medite, mientras más profundamente penetre dentro de sí mismo, más firme será su dominio de una clase de paz interior hasta tal punto firme que nada en el mundo logrará quebrantarla.) También su cuerpo se beneficiará. Al principio se percatará usted de que las preocupaciones y los sentimientos de culpabi¬lidad desaparecen mientras usted medita. Una de las bellezas de la meditación a nivel Alfa radica en que usted no puede guardar sentimientos de culpabilidad y enojo. Si estos senti¬mientos interfieren, usted simplemente se saldrá del nivel me¬ditativo. Conforme pase el tiempo, estas interrupciones serán más espaciadas, hasta que un día desaparecerán por completo. Esto significa que aquellas actividades de la mente que enfer¬man a nuestro cuerpo se neutralizarán. El cuerpo está diseñado para ser saludable. Cuenta con sus propios mecanismos curativos. Pero estos mecanismos son anulados en las mentes que no han aprendido a controlarse a sí mismas. La meditación constituye el primer paso en Control Mental: por sí misma con¬tribuirá en gran medida a liberar los poderes curativos del cuerpo y a devolverle la energía que anteriormente malgastó en tensiones. Aquí tiene todo lo que necesita hacer para alcanzar el ni¬vel Alfa, o nivel meditativo, de la mente: Cuando se despierte por la mañana, vaya al baño si es ne¬cesario, y después regrese a la cama. Ponga su reloj desperta¬dor para que suene quince minutos más tarde en caso de que se quede dormido durante el ejercicio. Cierre los ojos y diríjalos hacia arriba, detrás de los párpados en un ángulo de 20 grados. Por razones que todavía no se comprenden cabalmente, tan solo esta posición de los ojos basta para inducir al cerebro a producir el nivel Alfa. Ahora, lentamente, a intervalos de dos segundos aproximada¬mente, cuente en forma regresiva del cien al uno. Al hacerlo, concentre su mente en esto, y se encontrará a nivel Alfa en el primer intento. En las clases de Control Mental los alumnos manifiestan una variedad de reacciones ante su primera experiencia, y estas van desde "¡Fue algo muy hermoso!" hasta "No sentí absolutamente nada." La diferencia radica no tanto en lo que les su¬cedió sino en lo familiarizados que estaban con este nivel de la mente anteriormente. Este nivel es más o menos conocido para todos. La razón es que cuando despertamos por la mañana, con frecuencia estamos a nivel Alfa durante un tiempo. Para pasar de Theta, nivel del sueño, a Beta, el nivel de la vigilia, es preciso pasar por Alfa, y con frecuencia nos detene¬mos ahí durante la rutina que seguimos al despertar por la mañana. Si usted siente que no sucedió nada durante este primer ejercicio, sencillamente significa que ha estado a nivel Alfa muchas veces antes sin estar particularmente consciente de ello. En ese caso simplemente relájese, no lo ponga en duda y apéguese a los ejercicios. A pesar del hecho de que, si se concentra, se encontrara a nivel Alfa en el primer intento, todavía necesitará siete sema¬nas de práctica para entrar a niveles más profundos de .Alfa, y para pasar después a Theta. Use el método de contar de 100 al uno a lo largo de diez mañanas,. Después cuente únicamente del cincuenta al uno, luego veinticinco al uno, después del 10 al uno y finalmente del cinco al uno diez mañanas en cada caso. Desde la primera ocasión en la que entre a nivel Alfa, use tan solo un método para salir de él. Esto le proporcionará un mayor grado de control para evitar una salida espontánea. El método que empleamos en Control Mental consiste en decir mentalmente: “Saldré lentamente mientras cuento del uno al cinco, y me sentiré completamente despierto y mejor que antes. Uno ... dos ... prepárate para abrir los ojos ... tres ... cuatro ... cinco ... ojos abiertos, completamente despierto y sintiéndome mejor que antes." Así pues, usted establecerá dos rutinas, una para entrar a nivel y la otra para salir de él. Si modifica la rutina, tendrá que aprender a establecer una nueva versión, de la misma ma¬nera que aprendió a usar la primera. Esto constituye un traba¬jo inútil. Una vez que haya aprendido a alcanzar su nivel con el mé¬todo de contar al cinco del uno por la mañana, estará preparado para entrar a nivel en cualquier momento del día, a la hora que usted elija. Lo único que necesita es disponer de diez o quince minutos libres. Necesitará un poco más de entrenamiento adicional, en virtud de que estará entrando a nivel desde Beta, en lugar de estar en el nivel ligero de Alfa que hay al despertar. Siéntese en una silla confortable o en una cama con los pies descansando en el piso. Deje que sus manos caigan sobre su re¬gazo. Si lo prefiere, siéntese con las piernas cruzadas, en la posición de la flor de loto. Mantenga su cabeza, bien erguida, no hundida. Ahora concéntrese primero en una parte del cuer¬po, y después en otra, para relajarla en forma consciente. Em¬piece con el pie izquierdo, después la pierna izquierda, después el pie derecho, y así sucesivamente, hasta que llegue a la gar¬ganta, el rostro, los ojos y finalmente el cuero cabelludo. La primera vez que lleve esto al cabo se sorprenderá de lo tenso que estaba su cuerpo. Ahora elija un punto localizado a 45 grados aproximada¬mente, arriba del nivel de los ojos, en el techo o en la pared que quede frente a usted. Fije la vista en este punto hasta que sus párpados empiecen a sentirse un poco pesados, y .deje que se cierren. Empiece su cuenta regresiva del cincuenta al uno. Haga esto a lo largo de diez días, después cuente del diez al uno durante otros diez días, después cuente del cinco al uno de ahí en adelante. Como ya no estará limitado a las mañanas para llevar al cabo esta práctica, establezca una rutina para meditar dos o tres veces al día, y dedique aproximadamente quince minutos a cada sesión. " Una vez que llega a su nivel, ¿cuál es el siguiente paso? Desde el principio, a partir del primer momento en el que alcance su nivel meditativo, practique la visualización. Esto es de suma importancia en Control Mental. Mientras mejor apren¬da a visualizar, más poderosa será su experiencia con Control Mental. El primer paso consiste en crear un elemento para la visua¬lización, una pantalla mental. Debe ser como una pantalla de cine de gran tamaño, pero no es conveniente que llene por completo su campo de visión mental. No la imagine detrás de sus párpados, sino frente a usted, a un distancia aproximada de dos metros. Sobre esta pantalla proyectará cualquier cosa en la cual decida concentrarse. Más tarde habrá otros usos para ella. Una vez que haya construido esta pantalla en su mente, proyecte en ella algo familiar y sencillo, como una naranja o una manzana. Cada vez que entre a nivel, sostenga tan solo a una imagen; la puede cambiar en la siguiente ocasión. Concéntrese en hacerla cada vez más real, en tres dimensiones, a todo color, con todos sus detalles. No piense en nada más. Se ha dicho que el cerebro es como un vehículo sin con¬trol; se bandea sin rumbo de una cosa a otra. Es sorprendente observar cuan poco dominio tenemos sobre nuestro cerebro, a pesar del espléndido trabajo que en ocasiones nos rinde. No obstante, otras veces nos vuelve la espalda, produciendo a traición un dolor de cabeza, o bien una urticaria y hasta una úlcera. Este cerebro nuestro es muy poderoso, demasiado pode¬roso para dejarlo sin control.) Pero una vez que hayamos apren¬dido a usar nuestra mente para entrenarlo, hará por nosotros algunas cosas sorprendentes, como pronto lo veremos. Entretanto, tenga paciencia con este sencillo ejercicio. Me¬diante el uso de su mente, entrene a su cerebro para entrar tranquilamente a nivel Alfa y para concentrarse exclusivamen¬te en una imagen sencilla en forma cada vez más vívida En un principio, (cuando interfieran otros pensamientos, mués¬trese indulgente pero lentamente, haga que se aparten en for¬ma paulatina y regrese al centro al único objeto que le debe interesar. El irritarse o ponerse tenso lo sacará del nivel Alfa. Esta es la meditación como se practica generalmente por todo el mundo. Si usted lleva al cabo esto y nada más, expe¬rimentará lo que William Wordsworth llamó: "Una dichosa tranquilidad de la mente", y una paz interior aún más pro¬funda y duradera. Esto vendrá como una experiencia emocio¬nante conforme usted alcance niveles mentales más profundos; después se acostumbrará a ello y la emoción pasará. Cuando esto sucede algunas personas lo abandonan todo. Se olvidan de que esto no es un "viaje novedoso", sino el primer paso en lo que bien puede ser la jornada más importante de su vida. 4. MEDITACIÓN DINÁMICA La meditación pasiva, acerca de la cual acaba usted de leer (y que espero esté a punto de experimentar) se puede lograr de otras maneras. En lugar de concentrarse en una imagen vi¬sual, puede concentrarse en un sonido, tal como OM o UNO o AMÉN, emitido en voz alta o mentalmente, o también al respirar. Puede concentrarse en un punto de energía del cuerpo o en un ritmo monótono como de danza con tambores, o escu¬char un sonoro canto gregoriano mientras observa la repre¬sentación majestuosa de un rito religioso. Todos estos mé¬todos y algunas combinaciones de ellos que se practican lo con¬ducirán a un tranquilo nivel de meditación. Yo prefiero la cuenta regresiva para que usted llegue a ese nivel, porque al principio se requiere de un poco de concen¬tración, y la concentración es la clave del éxito. Una vez que haya alcanzado su nivel en varias ocasiones con este método, el método quedará asociado en su mente con el resultado exitoso y el proceso se convertirá en algo automático. Cada uno de los resultados exitosos obtenidos en Control Mental se convierte en lo que nosotros llamamos un "punto de referencia": evocamos la experiencia anterior en forma cons¬ciente o inconsciente, la repetimos y partimos desde allí. Una vez que haya alcanzado el nivel meditativo, no es sufi¬ciente con limitarse a permanecer en él y esperar a que algo suceda. Realmente es hermoso y tranquilizante y en efecto con¬tribuye a su salud, pero estos son logros modestos comparados con aquello que es posible llevar al cabo. Vaya más allá de esta meditación pasiva, entrene a su mente para actividades organizadas y dinámicas (para las cuales estoy convencido que la mente fue diseñada) y los resultados lo sorprenderán. Doy mucha importancia a esto ahora porque este es el momento para que nosotros vayamos más allá de las técnicas de meditación pasiva sobre las cuales acaba de leer y apren¬damos a usar la meditación en forma dinámica para resolver algunos problemas. Ahora verá la razón por la cual es tan im¬portante el sencillo ejercicio de visualizar una manzana, o cualquier otra cosa que usted escoja. Ahora, antes de entrar a nivel, piense en algo agradable, no importa que tan trivial sea, algo que haya sucedido ayer o el día de hoy. Repase el hecho brevemente en su mente, y des¬pués entre totalmente a nivel y proyecte el incidente completo en su pantalla mental ¿Cuáles fueron las escenas, los olores, los sonidos y los sentimientos que usted tuvo en ese momento? Todos los detalles. Se sorprenderá ante la diferencia que existe entre su memoria Beta de aquel incidente y su recordación Alfa de él. Es casi tan grande como la diferencia entre decir la palabra "nadar" e irse a nadar realmente. ¿Qué valor tiene esto? Primero, constituye un escalón que conduce a algo más grande, y segundo, resulta de utilidad por sí mismo. Aquí tiene la manera como lo puede usar: Piense en algo que usted posee que no esté perdido, pero que requeriría de un momento de búsqueda para encontrarlo. Las llaves de su auto, tal vez. ¿Se encuentran sobre su mesita de noche, en su bolsa, en el auto? Si no está seguro, entre a nivel, retroceda al momento en que las tuvo por última vez, y vuelva a vivir ese momento. Ahora proceda hacia adelante en el tiempo y las localizará si se encuentran en el sitio en el que las dejó. (Si alguna otra persona las tomó, usted tiene otro tipo de problema por resolver, mismo que requiere de técnicas mucho más avanzadas). Imagine un alumno que recuerda que su profesor dijo que habría un examen este miércoles ... ¿o dijo el próximo miér¬coles? Lo puede aclarar por sí mismo a nivel Alfa. Estos son ejemplos típicos de pequeños problemas cotidia¬nos que esta sencilla técnica de meditación puede resolver. Ahora vamos a dar un salto gigantesco hacia adelante. Vamos a conectar un acontecimiento real con uno deseable que usted imagine, y veremos qué es lo que sucede con el imagina¬rio. Si usted opera de acuerdo con algunas leves muy sencillas, el acontecimiento imaginario se convertirá en suceso real. 1ª ley: Es preciso que tenga él deseo de que el aconteci¬miento tenga lugar. "La primera persona que yo vea en la calle mañana se estará sonando la nariz". Esto sería un proyecto has¬ta tal punto inútil que su mente lo rechazará y es probable que no funcione. Pero su jefe se mostrará más complaciente, cierto cliente estará más receptivo hacia lo que le está ven¬diendo, encontrará satisfacción en una tarea que por lo general le resulta desagradable . . . estos prospectos que pueden implicar una medida razonable de deseo. 2ª Ley: Es preciso que aliente la creencia de que el acontecimiento puede tener lugar. Si su cliente tiene demasiada existen¬cia del producto que usted vende, usted no puede creer razona¬blemente que él estará ansioso por comprar. Si usted no pue¬de creer, dentro de un margen razonable, que el suceso puede ocurrir, su mente trabajará en su contra. 3ª Ley: Es necesario que usted posea la esperanza de que el acontecimiento tenga lugar. Esta es una ley más útil. Las dos primeras son sencillas y pasivas. La tercera introduce un poco de dinámica. Es posible desear un acontecimiento, creer que puede tener lugar, y aún así no tener la esperanza de que se produzca. Usted quiere que su jefe esté de buen talante ma¬ñana, sabe que puede estarlo, pero aún así puede estar un tanto lejos de esperar que así sea. Aquí es donde aparecen Control Mental y la visualización eficaz, como veremos en un momento. 4ª Ley; Usted no puede provocar un problema. No habla¬mos de que si debe hacerlo, sino de poder causarlo. Esta es una ley fundamental que abarca todo. "Qué bueno sería si pudiera yo hacer que mi jefe cometiera un error tan absurdo que lo des¬pidieran y me dieran su puesto". Cuando se trabaja en forma dinámica a nivel Alfa estamos en contacto con la Inteligencia Suprema y desde tal perspectiva no sería nada "bueno" desear¬le eso a su jefe. Usted puede hacer que pesquen al jefe en falta y lo despidan, pero esto lo estaría usted haciendo enteramente por su cuenta... y en Beta. En Alfa sencillamente no funciona. Si en su nivel meditativo, trata de conectarse con alguna clase de inteligencia que esté dispuesta a ayudarlo en una in¬triga perversa, esto será tan infructuoso como tratar de sintoni¬zar un radio en una difusora que no existe. Algunos me acusan de ser una persona muy ingenua y opti¬mista en este punto. Miles de personas han sonreído en forma indulgente mientras yo hablaba de la absoluta imposibilidad de hacer daño a nivel Alfa, hasta que lo descubren por sí mis¬mos. Hay bastante maldad en este planeta, y nosotros los hu¬manos perpetramos más de la cuenta, pero esto se hace en el nivel Beta, no en el Alfa, ni en el Theta, y probablemente tampoco en el Delta. Mis investigaciones lo han comprobado. Yo jamás recomiendo perder el tiempo, pero si es necesario que usted compruebe lo anterior por sí mismo, entre a nivel y trate de producirle a alguien un dolor de cabeza. Si usted visualiza este "acontecimiento" tan vívidamente como se nece¬sita, ocurrirá una de estas cosas, o las dos: usted, y no lo su¬puesta víctima, padecerá el dolor de cabeza y/o usted saldrá de inmediato del nivel Alfa. Esto no da respuesta a todas las preguntas que usted posi¬blemente tenga en relación con los potenciales de bondad y maldad de la mente. Habrá más que decir posteriormente. Por el momento, escoja un acontecimiento que constituya so¬lución a un problema, algo que usted desee, crea que se puede producir, y, con el siguiente ejercicio, aprenderá a esperarlo. Aquí tiene lo que debe hacer: Elija un problema real. Como un ejemplo, digamos que su jefe ha estado malhumorado últimamente. Hay tres cosas que debe seguir una vez que llegue a su nivel: Paso 1: En su pantalla mental reviva detalladamente un acontecimiento en el que se manifestó el problema. Vuelva a vivirlo durante un momento. Paso 2: Desplace suavemente esta escena hacia la derecha de la pantalla. Deslice sobre la pantalla otra escena que tendrá lugar el día de mañana. En esta escena todos los que rodean a su jefe están alegres y el jefe está recibiendo buenas noticias. Es evidente que está de mejor humor ahora. Si usted sabe espe¬cíficamente qué era lo que estaba ocasionando el problema, visualice la solución. Visualícela tan vívidamente como lo hizo con el problema. Paso 3; Ahora empuje esta escena hacia la derecha de la pantalla y reemplácela con otra procedente de la izquierda. El jefe está contento ahora, tan agradable como usted sabe que puede estarlo. Experimente esta escena tan vívidamente como si en realidad hubiera ya ocurrido. Quédese con ella du¬rante un momento, y siéntala a plenitud. Ahora, sale usted de nivel contándose del uno al cinco y estará completamente despierto, sintiéndose mejor que antes. Puede confiar en que acaba de echar a andar fuerzas que tra¬bajarán a su favor, encaminadas a dar origen al acontecimiento o situación que usted quiere. ¿Esto dará por resultados invariablemente, sin falla? No. No obstante, he aquí lo que experimentará si no ceja en sus esfuerzos: una de las primeras sesiones de meditación para la resolución de problemas dará resultado. Cuando esto suceda, ¿quién puede decir que no se trató de una coincidencia? Des¬pués de todo, el acontecimiento que escogió tenía que ser lo suficientemente probable para que usted creyera que se podía materializar. Después dará resultado una segunda vez, y una tercera. Las "coincidencias" se acumularán. Abandone sus ac¬tividades de Control Mental y habrá menos coincidencias. Re¬grese a ellas y las coincidencias se volverán a multiplicar. Aún más, conforme aumente gradualmente su habilidad usted observará que será más capaz de creer y esperar aconte¬cimientos que habrían sido cada vez menos probables. Al cabo de un tiempo, con la práctica, los resultados que alcance serán cada vez más sorprendentes. Cuando trabaje con cada problema, empiece por volver a vivir brevemente su mejor existencia previa. Cuando se pro¬duzca una experiencia exitosa todavía mejor, abandone la an¬terior y use la mejor como punto de referencia. De esta manera usted se volverá "cada vez mejor y mejor", para usar una frase que tiene un significado especialmente rico para todos los que participamos en Control Mental. Tim Masters, un estudiante universitario y taxista de Fort Lee, Nueva Jersey, utiliza el tiempo que espera entre un pasa¬jero y otro para meditar. Cuando el negocio local no marcha bien, coloca una solución en su pantalla mental: una persona cargada de maletas que quiere ir al aeropuerto Kennedy. —Las primeras veces que lo intenté, no sucedió nada. Des¬pués ocurrió: apareció un hombre cargado de maletas que quería ir al aeropuerto Kennedy. En la siguiente ocasión, co¬loqué a este hombre en mi pantalla, experimenté esa sensación que se tiene cuando las cosas están dando resultado, y apareció otro hombre que iba al Kennedy. ¡Funciona! ¡Es como una racha de buena suerte que no desaparece! Antes de proseguir con otros ejercicios y técnicas, me per¬mito hacer una observación sobre algo que probablemente se esté preguntando: ¿por qué desplazamos las escenas de izquier¬da a derecha en nuestra pantalla mental? Puedo tomar nota de la pregunta aquí, pero se hablará sobre ella con mayor deta¬lle posteriormente. Mis experimentos han demostrado que los niveles más pro¬fundos de nuestra mente experimentan el tiempo en un flujo que va de izquierda a derecha. En otras palabras, el futuro se percibe a nuestra izquierda, y el pasado a nuestra derecha. La idea de hablar acerca de esto ahora resulta tentadora, pero hay que llevar al cabo otras cosas antes de proceder con esto. 5. MEJORAMIENTO DE LA MEMORIA Las técnicas para la memoria que se imparten en Control Mental pueden reducir nuestro uso de los directorios telefó¬nicos e impresionar increíblemente a nuestros amigos. Pero si yo quiero saber un número telefónico, lo busco. Tal vez algu¬nos de los graduados de Control Mental si usen estas fórmulas para recordar números telefónicos pero, como dije en el capítulo anterior, el deseo es importante para lograr que las cosas den resultado y mi deseo de recordar números telefónicos no es tan importante. Si tuviera que cruzar la ciudad cada vez que necesitara un número telefónico, mi deseo se avivaría. Es básicamente erróneo emplear las técnicas de Control Mental para algo que no sea un asunto importante, a causa de esa trilogía: deseo, creencia, expectativa. ¿Pero cuántos de nosotros poseemos una memoria tan eficaz como quisiéramos que lo fuera? Puede ser que la suya ya esté mejorando en for¬mas inesperadas si usted ha dominado las técnicas descritas en los dos capítulos anteriores. Su nueva habilidad para visualizar y revivir acontecimientos pasados mientras está a nivel Alfa tiene una cierta prolongación hacia Beta, de manera que es posible que su mente esté funcionando en formas nuevas para usted. Sin ningún esfuerzo especial. Aún así, hay margen para el mejoramiento. En las clases de Control Mental tenemos un ejercicio espe¬cial de visualización. En este ejercicio el conferencista escribe los números del uno al treinta en el pizarrón, y después los alumnos mencionan nombres de objetos (bola de nieve, patín, anteojos), cualquier cosa que les venga a la mente. Él escribe cada palabra junto a un número, da la espalda al pizarrón, y los recita en orden. Los alumnos mencionan cualquier pala¬bra de la lista y el conferencista da el número correspondiente. Este no es un truco de salón, sino una lección de visuali¬zación. El conferencista previamente ha memorizado una pala¬bra clave para cada número; de esta manera cada número evoca una imagen visual de su palabra clave correspondiente. Nosotros llamamos a estas imágenes "claves para la memoria". Cuando un alumno menciona una palabra, el conferencista la combina de alguna manera significativa o extravagante con la imagen que él ha asociado con el número de la palabra clave. Ejemplo: el número 10 tiene la palabra clave "tíos". Si el alumno ofrece la palabra "bola de nieve" la imagen po¬dría ser la de una bola tirándole el sombrero de copa a mi tío. Formar así imágenes asociando el número, la palabra clave y la anotada en el pizarrón es fácil de visualizar. Los alumnos empiezan a aprenderse las claves para la memoria entrando a nivel mientras el conferencista las repite lentamente. Entonces, cuando más adelante emprenden la tarea de memorizarlas a nivel Beta, la labor resulta más sencilla porque las palabras les parecen conocidas. Es preciso que omita las claves para la memoria en este libro en virtud de que se necesitaría de un exceso de tiempo y espacio para aprenderlas Usted ya cuenta con una poderosa técnica para mejorar su visualización y su memoria al mismo tiempo: la pantalla mental. Cualquier cosa que usted crea que ha olvidado está siempre asociada con un acontecimiento. Si se trata de un nombre, el acontecimiento es el momento en el que lo escuchó o lo leyó. Lo único que tiene que hacer, una vez que haya aprendido a trabajar con su pantalla mental, es visualizar un acontecimien¬to pasado en torno de un incidente que crea que ha olvidado, y ahí estará Hablo de un incidente que usted cree que ha olvidado porque en realidad no lo ha olvidado en absoluto. Sencilla¬mente no lo recuerda Existe una diferencia significativa. El mundo de la publicidad nos ofrece una ilustración fami¬liar de la diferencia entre memoria y recordación. Todos nos¬otros vemos los comerciales de la televisión. Hay una cantidad tal de ellos y son tan breves que si se nos pidiera que hicié¬ramos una lista de cinco o diez que hubiéramos visto en la se¬mana pasada lograríamos recordar tres o cuatro cuando mucho. Uno de los medios fundamentales de los cuales se vale la publicidad para crear ventas es el de hacer que "recordemos" un producto inconscientemente. Es dudoso que alguna vez olvidemos realmente algo. Nues¬tro cerebro esconde imágenes de los acontecimientos más triviales. Mientras más vivida es la imagen y más importante para nosotros, la recordamos con mayor facilidad! Un electrodo que toque con suavidad un cerebro expuesto durante una operación provocará el que se recuerde un acon¬tecimiento "olvidado" durante mucho tiempo con todos sus detalles, en forma hasta tal punto vivida que de hecho se experimentarán sonidos, olores y escenas. Esto sucede porque se está tocando al cerebro, no a la mente. No importa qué tan reales puedan ser las escenas retrospectivas que el cerebro ofre¬ce a la conciencia del paciente, él sabrá (algo se lo dice) que en realidad no las está volviendo a vivir. Esta es la mente en funciones (la super observadora, la intérprete) y ningún electro¬do la ha tocado jamás. La mente, a diferencia de la punta de la nariz, no existe en un sitio específico. Regresemos a la memoria. En algún sitio, a miles de kiló¬metros de distancia de donde usted está sentado, una hoja está cayendo de un árbol. Usted no recordará este aconteci¬miento porque no lo experimentó, y tampoco es importante para usted. No obstante, (nuestro cerebro registra un número mucho mayor de acontecimientos de lo que nos imaginamos.) Mientras está sentado leyendo este libro está atravesando por miles de experiencias de las cuales no está usted consciente. Está ajeno a ellas en la medida en la que se está concen¬trando en este momento. Hay sonidos y olores, imágenes que percibe por el rabillo del ojo, acaso la ligera molestia de un zapato que está demasiado apretado, la sensación de su silla, la temperatura de la habitación... parece que no hay un final. (Estamos conscientes de estas sensaciones, pero no nos damos cuenta de que estamos conscientes de ellas, cosa que parece una contradicción hasta que pensamos en el caso de una mujer que se encontraba bajo anestesia general. Durante el curso de su embarazo esta mujer había estable¬cido una excelente relación con su ginecólogo. Entre los dos había amistad y confianza. Llegó el momento de su alumbra¬miento y ella recibió anestesia general, como era de rutina, y dio a luz un bebé sano. Más tarde, cuando su médico la vi¬sitó en su cuarto de hospital, ella se mostró extrañamente dis¬tante, incluso hostil hacia él. Ni ella ni el médico podían explicar el cambio en su actitud, y ambos estaban ansiosos por encontrar alguna explicación para el caso. Decidieron tratar, por medio de la hipnosis, de descubrir algún recuerdo oculto que pudiera explicar ese repentino cambio. Bajo hipnosis fue conducida por la regresión en el tiempo, desde su experiencia más reciente con su médico hasta las pri¬meras que tuvo con él. No tuvieron que ir muy lejos. En un trance profundo, en lugar de saltarse el periodo en el que ella estaba "inconsciente" en la sala de partos, ella relató todo lo que el médico y las enfermeras habían dicho. Lo que ellos comentaron en la presencia de la paciente anestesiada fue en ocasiones clínicamente indiferente, otras veces fue gracioso y en otros momentos más expresaron fastidio ante el lento pro¬greso de su parto. Ella era un objeto, no una persona; sus sentimientos no se tomaron en cuenta. Después de todo estaba inconsciente, ¿no era así? Yo pongo en duda el que sea posible que en algún momento estemos inconscientes. Podemos o no recordar lo que experimen¬tamos, pero siempre estamos experimentando y todas las experiencias dejan recuerdos firmemente impresos en el cerebro. ¿Significa esto que con las técnicas para la memoria que usted está a punto de aprender, será capaz de recordar el número de esta página dentro de diez años? Puede ser que usted no lo haya visto, pero ahí está; lo vio por el rabillo del ojo, por así decirlo. Puede ser que sí, pero probablemente no haya sido así y además es y quizá jamás sea importante para usted. ¿Pero puede recordar el nombre de aquella persona atrac¬tiva que conoció en la cena de la semana pasada? Cuando es¬cuchó el nombre por primera vez, el haberlo escuchado cons¬tituyó un suceso. Lo único que tiene que hacer es recrear el acontecimiento en torno del nombre en su pantalla mental, como le he explicado, y escuchará el nombre una vez más. Relájese, entre a nivel, cree la pantalla, experimente el aconteci¬miento. Esto se llevaría quince o veinte minutos. Pero conta¬mos con otro medio, una especie de método de emergencia, que lo llevará instantáneamente a un nivel mental en el que la recordación de información resultará más sencilla. Este método implica el uso de un sencillo mecanismo acti¬vador que, una vez que se vuelve verdaderamente suyo, mejora en eficacia conforme usted lo emplea, El hacerlo suyo reque¬rirá varias sesiones de meditación para incorporar cabalmente el procedimiento. He aquí lo fácil que resulta: sencillamente junte el dedo pulgar y los dos primeros dedos de cada mano y su mente se ajustará en forma instantánea a un nivel más profundo. Inténtelo ahora y nada sucederá; todavía no es un mecanismo activador. Para convertirlo en uno, entre a nivel y dígase a sí mismo (en silencio o en voz alta): "Siempre que una mis dedos de esta manera” —ahora únalos— “para un propósito serio, instantáneamente alcanzaré mi nivel mental para lograr cualquier cosa que yo desee". Haga esto diariamente a lo largo de una semana más o menos, y use siempre las mismas palabras. Pronto existirá una sólida asociación en su mente entre la unión de los tres dedos y el alcanzar instantáneamente un nivel efectivo de meditación. Unos días más tarde, quizás al tratar de recordar algo (sea el nombre de una persona) este no viene a la memoria y mien¬tras más se esfuerce por evocarlo, más se resistirá el nombre en acudir. Aquí la voluntad es inútil, más bien es un estorbo. Ahora relájese dése cuenta que aquel nombre está en su memoria y que usted cuenta con un medio para activar el recuerdo. Una maestra de niños de cuarto año en Denver, usa la pantalla mental y la Técnica de los Tres Dedos para enseñar ortografía. Cubre alrededor de veinte palabras a la semana. Para poner a los niños a prueba, en lugar de ir de una pala¬bra a otra y pedirles la ortografía correcta, les pide que escri¬ban todas las palabras que estudiaron esa semana. Ellos re¬cuerdan las palabras y la manera de escribirlas... con sus tres dedos juntos, viéndolas en su pantalla mental. —Los más lentos —dice ella— se llevan alrededor de quin¬ce minutos con la prueba. Mediante el uso de la misma técnica ella les enseña a estos alumnos de cuarto grado las tablas de multiplicar hasta la del 12. En dos meses aprenden lo que normalmente requiere de todo un año escolar. Tira Masters, el alumno universitario y taxista que mencio¬namos en el capítulo anterior, con frecuencia recoge pasajeros que desean ir a direcciones que se encuentran en poblados vecinos, en los que él no ha estado desde hace mucho tiempo, y su recuerdo de la manera de llegar a ellos se ha vuelto vago. No son muchos los pasajeros apresurados que mostrarían pa¬ciencia si él empezara a meditar antes de partir. Pero con sus tres dedos juntos, él "vuelve a vivir" la última ocasión en la que fue a ese sitio. Antes de tomar el curso de Control Mental, las calificaciones de Tim en el Institute of Technology de Nueva York eran una A y todas las demás B. —Ahora soy un sabio... una B y todas las demás A —in¬forma. Usa el Aprendizaje Acelerado cuando estudia (más acerca de esto en el próximo capítulo) y resuelve sus exámenes con sus tres dedos juntos. Existen otros usos para esta Técnica de los Tres Dedos, y usted leerá acerca de ellos más adelante. La usamos en varias formas que resultan poco comunes. Esto es algo que se ha vinculado con otras disciplinas meditativas a lo largo de mu¬chos siglos. La próxima vez que usted admire una pintura o una escultura de una persona del Lejano Oriente (un yogui, con las piernas cruzadas en proceso de meditación) observe que los tres dedos de sus manos están unidos en forma similar. 6. APRENDIZAJE ACELERADO Cuando usted asimile las técnicas para la memoria que presentamos en el capítulo anterior se encontrará muy cerca de nuestro siguiente paso: “El Aprendizaje Acelerado”. Aquí tiene, brevemente, el proceso que seguirá: aprenderá a entrar al nivel meditativo; después, en ese nivel, a crear una pantalla mental, que resulta de utilidad para distintos propósitos, uno de los cuales consiste en recordar información. Después, cuan¬do haya premura podrá usar la técnica de los tres dedos para lograr, entre otras cosas, la recordación instantánea. Una vez que haya logrado esto estará preparado para aprender nuevas maneras de adquirir información, cosa que facilitará todavía más la recordación. Algo que resulta igualmente importante es que estas nuevas maneras de aprender no solamente facili¬tarán la recordación sino que acelerarán e intensificarán la comprensión que usted tenga de lo que aprenda. Existen dos técnicas para el aprendizaje. Empecemos con la más simple, aunque no necesariamente la más fácil. La Técnica de los Tres Dedos se puede usar mientras usted escucha a un conferencista o lee un libro, Una vez que la ha dominado hasta un grado tal que puede entrar .instantánea¬mente a nivel y operar en forma consciente en él. Esto mejo¬rará su concentración en grado sumo, y la información se arraigará con mayor solidez. Más adelante usted será capaz de recordarla con mayor facilidad en el nivel Beta y todavía más fácilmente en el nivel Alfa. Un alumno que resuelve un examen con sus tres dedos juntos casi puede ver el libro de texto que leyó, y prácticamente puede escuchar al instructor mientras este explicaba la lección en clase. La otra técnica no es tan simple, pero estará preparado para ella en las primeras etapas de su práctica de Control Mental. Tiene toda la eficacia del aprendizaje en el nivel Alfa, además de la ayuda adicional del aprendizaje en el nivel Beta. Para esto necesitará una grabadora. Digamos que tiene que aprenderse un capítulo complejo de un libro de texto; es preciso que no solo lo recuerde, sino que lo comprenda. Durante el primer paso, no se ponga a nivel Alfa, sino permanezca en el nivel de conciencia externa, Beta. Lea el capítulo en voz alta y grábelo. Ahora entre a ni¬vel, reproduzca la grabación y concéntrese escuchando su pro¬pia voz que recita el material. En una de las primeras etapas de su Control Mental, par¬ticularmente si no está muy familiarizado con la grabadora que está empleando, puede ser que regrese de pronto a Beta cuando oprima el botón de reproducción, y descubra que el sonido de la voz hará más difícil el que usted entre otra vez en Alfa, y para cuando logre regresar, se habrá perdido parte de la lección, o la lección completa. Con práctica, habrá menos probabilidades de que esto suceda. Aquí tiene unos cuantos consejos: a nivel con su dedo colocado sobre el botón de arran¬que, para evitar el buscarlo con los ojos abiertos. Haga que otra persona oprima el botón por usted cuando le dé la señal. Emplee la técnica de los tres dedos para acelerar su rein¬greso a nivel Alfa. El problema puede parecer más serio de lo que es. De hecho, esto puede constituir en realidad una indicación de su progreso. Conforme usted se vuelve más experto, el mismo ni¬vel Alfa empezará a provocarle una sensación diferente. Se sentirá cada vez más como en Beta, en virtud de que estará aprendiendo a usarlo en forma consciente. El estar completa¬mente despierto con plena eficacia mental mientras se está a nivel Alfa constituye una característica especial de Control Mental. Conforme usted progrese y vuelve a experimentar la sensa¬ción anterior de estar a nivel Alfa, en realidad está entrando a un nivel más profundo, que quizá sea Theta. En las clases de Control Mental con frecuencia he visto graduados que operan con eficacia en un nivel profundo con los ojos abiertos, tan despiertos como lo está usted en este momento, y hablan con claridad, planteando y respondiendo preguntas, y gastan¬do bromas. Volvamos a lo de su grabación: para reafirmar lo apren¬dido, deje que transcurra un tiempo, varios días si es posible, después vuelva a leer el material a nivel Beta y escúchate a nivel Alfa. Ahora la información será suya definitivamente. Si usted está trabajando con otras personas en el aprendi¬zaje de Control Mental con este libro, puede intercambiar cintas con ellas en una especie de división del trabajo para ahorrar tiempo. Esto funciona a la perfección, aunque existe una ventaja en el hecho de que usted escuche su propia voz. El Aprendizaje Acelerado y la Técnica de los Tres Dedos han demostrado ser valiosos medios para ahorrar tiempo para los graduados de Control Mental en diversos campos: ventas (es¬pecialmente seguros), estudios académicos, enseñanza, derecho y actuación, para nombrar tan solo unos cuantos. Un próspero agente de seguros de vida de Canadá ya no exaspera a sus clientes hojeando tediosamente los papeles que lleva en su portafolios para encontrar respuestas a las pregun¬tas acerca de complejos problemas de herencia e impuestos. El enorme conjunto de datos que necesita se encuentran en la punta de su lengua, gracias al Aprendizaje Acelerado y a sus tres dedos. Un abogado litigante de Detroit se ha "liberado" de los apuntes cuando resume un caso complejo ante el jurado. Graba su recapitulación y la escucha a nivel Alfa la noche anterior, y después la vuelve a escuchar temprano por la mañana. Más tarde, cuando se presenta confiado ante los miembros del jurado, mantiene un contacto visual sin romper comunicación con ellos. El resultado es que habla en forma más persuasiva que si estuviera consultando apuntes, y nadie se da cuenta de lo que hace con los tres dedos de su mano izquierda. Un comediante de un centro nocturno de Nueva York mo¬difica su rutina todos los días en la que hace "comentarios" acerca de las noticias. Una hora antes del espectáculo escucha una cinta de sí mismo y sale preparado para veinte minutos de graciosas humoradas "espontáneas". —Yo solía cruzar los dedos, y confiar en que las cosas mar¬charan bien. Ahora uno tres dedos y ya sé qué es lo que va a ocurrir... voy a provocar muchas carcajadas. El Aprendizaje Acelerado y la Técnica de los Tres Dedos son, por supuesto, ideales para los estudiantes, y esta es una razón por la cual Control Mental se ha impartido hasta el momento en veinticuatro universidades, dieciséis secundarias y ocho primarias. Gracias a estas técnicas, miles de alumnos es¬tudian menos y aprenden más. 7. SUEÑO CREATIVO ¡Cuan libres somos cuando soñamos! Las barreras del tiem¬po, las limitaciones del espacio, las leyes de la lógica, las repre¬siones de la conciencia, todo esto desaparece y somos dioses de nuestras propias creaciones fugaces. Freud atribuyó una importancia capital a nuestros sueños porque lo que creamos en ellos nos pertenece en forma única. Al comprender los sueños de un hombre, parecía decir, comprenderás al hombre. En Control Mental también tomamos los sueños en serio, pero en una forma diferente porque aprendemos a emplear nuestra mente de maneras distintas. Freud se ocupaba de los sueños que nos llegan en forma espontánea. Esto no es el caso en Control Mental. Nuestro interés se concentra en crear deli¬beradamente sueños que sirvan para resolver problemas espe¬cíficos) Como programamos el tema con anticipación, los inter¬pretamos de modo diferente ... con resultados espectaculares. Aunque esto limita la espontaneidad de nuestras experiencias con los sueños pero obtenemos una libertad significativa: un mayor control sobre nuestra vida. Cuando interpretamos un sueño que hemos preprogramado con la debida anticipación, además de obtener discerni¬miento en la patología de nuestra psique, descubrimos solu¬ciones a nuestros problemas cotidianos. Son tres. los pasos que enseñamos para el Control de los Sueños, y todos ellos implican el estar a un nivel mental propio para la meditación: EL primero consiste en recordar nuestros sueños. Mucha gente dice: —Yo no sueño nada en absoluto. Pero esto nunca es verdad. (Puede ser que no recordemos nuestros sueños, pero todos soñamos. Si se nos privara de soñar, al cabo de unos cuantos días habría alteraciones mentales y emocionales. Cuando empecé a investigar la posible utilidad de los sueños para la resolución de problemas, allá por 1949, no es¬taba seguro en absoluto de lo que descubriría. Había oído, al igual que usted, un sinnúmero de historias sobre premoni¬ciones que ocurren en los sueños. Como todos sabemos, César fue prevenido en un sueño de los "Idus de marzo", y el mismo día, según resultó, fue asesinado. Y también Lincoln soñó pre¬moniciones de su asesinato. Si estos sueños y muchos otros parecidos a ellos, constituían accidentes no susceptibles de re¬petirse, entonces yo estaba perdiendo mi tiempo. Hubo un punto en el que me sentí firmemente convencido de que en efecto estaba perdiendo mi tiempo. Había estado estudiando psicología (Freud, Adler, Jung) a lo largo de cua¬tro años aproximadamente, y me empezó a parecer que mien¬tras más estudiaba, menos sabía. Eran alrededor de las dos de la mañana. Arrojé mi libro al suelo y me fui a acostar, deci¬dido a no perder más tiempo en proyectos inútiles como el de estudiar a los gigantes que estaban en desacuerdo incluso entre ellos mismos. A partir de ese momento me dedicaría a mi negocio de electrónica y nada más. Lo estaba descuidando, y el dinero escaseaba. Aproximadamente dos horas más tarde me desperté a causa de un sueño. No se trataba de una serie de acontecimientos, como sucede en la mayor parte de los sueños, sino simplemente de una luz. El campo visual en mi sueño estaba bañado por la luz del sol al mediodía, un resplandor dorado, sumamente brillante. Abrí los ojos y estaba oscuro en mi habitación llena de sombras. Cerré los ojos y volvió a estar brillante. Repetí esto en varias ocasiones: ojos abiertos, oscuro; ojos cerrados, brillante. En la tercera o cuarta ocasión en la que cerré los ojos vi tres números: 3-4-3. Después otra serie de números: 3-7-3. Y la siguiente vez la primera serie volvió a aparecer, y después de otra vez la segunda serie. Yo estaba menos interesado en los seis números que en la luz, que empezó a desvanecerse poco a poco. Me pregunté si la vida llegaría a su fin como un foco, con un relámpago repentino de luz. Cuando me di cuenta de que no me estaba muriendo quise hacer que la luz regresara para estudiarla. Modifiqué mi respiración, mi posición en la cama, mi nivel mental; nada dio resultado. La luz continuó desvaneciéndose. En conjunto, la luz duró alrededor de cinco minutos. Quizá los números tenían un significado. Permanecí des¬pierto el resto de la noche tratando de recordar números tele¬fónicos, direcciones, números de licencias, cualquier cosa que pudiera dar un significado a aquellos números. Hoy día cuento con un modo eficaz de descubrir lo que los sueños significan, pero en aquella época todavía me encon¬traba en las primeras etapas de mi investigación. Al día si¬guiente, cansado como lo estaba después de haber dormido únicamente dos horas, seguí tratando de relacionar los núme¬ros con algo que ya conociera. Ahora tengo que relatar algunos incidentes sin importan¬cia, que me condujeron a descifrar el misterio y de allí, a una parte importante del curso de Control Mental. Quince minutos antes de la hora de cerrar mi taller de electrónica, un amigo fue a verme para invitarme a tomar un café. Mientras me esperaba, pasó mi esposa y me dijo: —Ya que van a ir a tomar un café, ¿por qué no pasan al lado mexicano y me compran un poco de alcohol de fricción? Cerca del puente hay una tienda en donde el alcohol de fricción es más barato. En el camino le hablé a mi amigo acerca del sueño, y mien¬tras lo hacía se me ocurrió una idea: quizá lo que había visto era el número de un billete de lotería. Pasamos en el auto frente a una tienda en la que se encontraba la oficina central de la lotería mexicana, pero era la hora de cerrar y las corti¬nas ya estaban corridas. No tenía importancia, de todos modos era una idea absurda, y seguimos una cuadra más para com¬prar el alcohol para mi esposa. Mientras el dependiente me envolvía el alcohol, mi amigo me llamó desde otra parte de la tienda. —¿Cuál es el número que estabas buscando? —Tres-cuatro-tres, tres-siete-tres —le dije. —¡Ven a ver! Allí estaba la mitad de un billete con el número 3-4-3. A lo largo de la República de México cada uno de los cientos de miles de vendedores, al igual que esta pequeña tienda, recibe billetes con los mismos primeros tres números cada mes. Esta tienda era la única en toda la nación que vendía el nú¬mero 343. El número 373 se vendía en la ciudad de México. Unas cuantas semanas después me enteré de que mi mitad del primer billete de lotería que había comprado en mi vida se había ganado 10000 dólares, mismos que necesitaba con urgencia. Aunque me sentía sumamente alborozado, hice caso omiso del refrán que dice: "A caballo regalado no se le mira el colmillo", y analicé con sumo cuidado este caballo regalado, y lo que descubrí resultó ser mucho más valioso que el regalo mismo. Mi reflexión constituyó el fundamento para una con¬vicción sólidamente cimentada de que mis estudios valían la pena. De alguna manera había yo establecido contacto con la Inteligencia Suprema. Quizá había establecido contacto con ella en muchas ocasiones y no me había dado cuenta; en esta ocasión lo sabia. Tomemos en cuenta el número de acontecimientos aparen¬temente casuales que me condujeron a esto. En un momento de desesperación, soñé con un número en una forma hasta tal punto sorprendente (con aquella luz) que tenía que recor¬darlo. Después un amigo llegó para invitarme a tomar un café y, aunque estaba fatigado, acepté. Mi esposa pasó y me pidió que comprara alcohol de fricción, cosa que me condujo al único sitio en México en donde ese billete en particular estaba a la venta. Cualquiera que piense que todo esto no es más que una coincidencia estaría en apuros para explicar un hecho sor¬prendente, que se puede constatar cabalmente: cuatro gradua¬dos de Control Mental en Estados Unidos, también ganaron en loterías, por medio del uso de otras técnicas que yo desarro¬llé más tarde. Ellos son:* Regina M. Fornecker, de Rockford, Illinois, quien ganó 300000 dólares; David Sikich, de Chica¬go, quien ganó 300 000 dólares; Francés Morroni, de Chicago, quien ganó 50000 dólares y John Fleming, de Buffalo, Nueva York, quien ganó 50000 dólares. No tenemos ninguna objeción en contra de la palabra "coincidencia" en Control Mental; de hecho le adjudicamos un significado especial. Cuando una serie de acontecimientos que resulta difícil explicar conduce a un resultado construc¬tivo, le damos el nombre de coincidencia. Cuando los aconte¬cimientos conducen a un resultado destructivo les damos el nombre de accidente. En Control Mental aprendemos a pro¬vocar coincidencias. "Es simplemente una coincidencia", constituye una frase que nosotros no empleamos. El sueño que me llevó a ganar en la lotería me convenció de la existencia de la Inteligencia Suprema y de su aptitud para comunicarse conmigo. El que esto sucediera cuando yo estaba dormido y profundamente perturbado en relación con el trabajo de mi vida no resulta notable en absoluto, según lo veo ahora. Miles de personas han recibido información en sus sueños de algún modo paranormal cuando se encontraban desesperados o en peligro, o en un momento crucial de su vida. En la Biblia se narra un gran número de sueños de este tipo. Sin embargo, en ese momento, el hecho de que me sucediera a mí parecía nada menos que un milagro. De mis lecturas recordaba que Freud decía que el sueño crea condiciones favorables para la telepatía. Para dar una ex¬plicación a mi sueño tuve que ir más allá y pensar que el sueño crea condiciones favorables para recibir información de la Inteligencia Suprema. Después fui todavía más lejos y me pregunté si tendríamos que ser como alguien que espera pasivamente a que el teléfono suene. ¿No podríamos nosotros mismos marcar el número para comunicarnos con la Inteli¬gencia Suprema, bajo nuestra propia iniciativa? Como perso¬na religiosa, yo razoné que si podemos llegar a Dios por medio de la oración, seguramente que podemos idear un método para llegar a la Inteligencia Suprema. (Como usted verá más ade¬lante, en el capítulo quince, en donde hablo de Dios y de la Inteligencia Suprema, me refiero a cosas diferentes). Sí, mis experimentos demostraban que podemos comunicar¬nos con la Inteligencia Suprema de varias maneras. Una de ellas es el Control de los Sueños, mismo que resulta muy sen¬cillo y se aprende con facilidad. Usted no puede contar con que una luz brillante lo ayude a recordar sus sueños, pero puede confiar en el efecto acumu¬lativo de ¿programarse mientras está a nivel, para recordarlos. Mientras medita justamente antes de irse a dormir, diga: "Quiero recordar un sueño. Voy a recordar un sueño". Ahora duér¬mase con papel y lápiz junto a su cama. Cuando se despierte, ya sea por la noche o en la mañana, escriba lo que recuerde de un sueño. Siga practicando esto noche tras noche y su re¬cordación será más clara y más completa. Cuando se sienta satisfecho de haber desarrollado su habilidad, estará prepara¬do para el segundo paso: Durante su sesión de meditación, antes de dormirse, repase un problema que se pueda resolver por medio de información o consejos. Asegúrese de que verdaderamente le interesa resol¬verlo, pues las preguntas ociosas producen respuestas ociosas. Ahora prográmese a sí mismo con estas palabras: "Quiero tener un sueño que contenga información para resolver el problema que tengo en mente. Voy a tener dicho sueño, lo voy a recordar y lo voy a comprender" Cuando se despierte por la noche o por la mañana, recons¬truya el sueño que recuerde en forma más vivida y busque su significado. Como mencioné con anterioridad, nuestro método para la interpretación de los sueños tiene que ser diferente del método freudiano, en virtud de que nosotros generamos deliberada¬mente los sueños. En consecuencia, si acaso está usted familia¬rizado con la interpretación freudiana de los sueños, olvídese de ella para los efectos de Control Mental. Imagine lo que Freud diría acerca de este sueño: un hom¬bre se encontraba en medio de la selva rodeado de salvajes. Se estaban acercando a él en actitud amenazadora, alzando y ba¬jando sus lanzas. Cada lanza tenía un agujero en la punta. Cuando se despertó vio su sueño como la respuesta a un pro¬blema que habla obsesionado su trabajo: cómo diseñar una máquina de coser. Podía hacer que la aguja subiera y bajara, pero no que cosiera... hasta que su sueño le dijo que hiciera un agujero en la punta. El hombre era Elias Howe, inventor de la primera máquina de coser práctica. Un graduado de Control Mental atribuye al control de los sueños el mérito de haberle salvado la vida. En la víspera de un viaje de siete días en motocicleta, él programó un sueño para que le advirtiera de cualquier peligro en particular que él pudiera enfrentar. La mayor parte de los viajes prolongados que había hecho con anterioridad se habían caracterizado por pequeños percances: un neumático desinflado en una ocasión; tierra en la manguera del combustible en otra; y en su último viaje, una nevada imprevista. Soñó que estaba en la casa de un amigo. Para cenar le servían un plato lleno de ejotes(Habichuelas tiernas en su vaina.) crudos, en tanto que todos los demás saboreaban una deliciosa quiche Lorraine. ¿Significaba esto que tenía que abstenerse de comer ejotes a lo largo de su viaje? El peligro de que esto sucediera era mínimo, ya que le desagradaban los ejotes, particularmente crudos. ¿Significaba el sueño que ya no era bienvenido en la casa de su amigo? No, él tenía confianza en su amistad; además de ello, eso no tenía nada que ver con su viaje en motocicleta. Dos días más tarde viajaba a toda velocidad por una ca¬rretera de Nueva York, en la madrugada. Era una hermosa mañana, la carretera estaba en perfectas condiciones, y no ha¬bía tráfico, excepto por un pequeño camión que iba adelante. Cuando se acercó al camión observó que estaba cargado con sacos de ejotes. Recordando su sueño aminoró la velocidad de 65 a 25 millas por hora; después, al tomar una curva a 15 millas por hora, la llanta trasera de su motocicleta resbaló un poco en la curva... ¡con algunos ejotes que habían caído del camión! A una velocidad más alta el resbalón habría re¬sultado serio, posiblemente fatal. Únicamente usted puede interpretar los sueños que decide tener. Con una autoprogramación anticipada y ordenada para comprender sus sueños, tendrá una "corazonada" en cuanto a significado.(La corazonada con frecuencia constituye el medio por el cual nuestro subconsciente, silenciosamente se comu¬nica con nosotros. Con práctica usted adquirirá una confianza cada vez mayor en estas corazonadas programadas. Las palabras que he sugerido emplear para la autoprogra¬mación son aquellas que utilizamos en las clases de Control Mental. También funcionarán otras palabras, pero en caso de que llegue a tomar un curso de Control Mental, ya estará condicionado y tendrá una experiencia más plena si ha arrai¬gado las palabras exactas con anticipación, en el nivel Alfa. Si es paciente con el Control de los Sueños y lo practica, descubrirá uno de los recursos mentales más valiosos. No es¬pere razonablemente convertirse en un ganador de la lotería: es parte del sistema de las loterías el que sean pocos los que ganen. Pero es parte de la naturaleza de la vida el que todo el mundo puede ganar mucho más de lo que ofrecen las loterías. 8. SUS PALABRAS TIENEN PODER En la Introducción sugerimos que usted no practicara nin¬guno de los ejercicios durante la primera lectura. Lo siguiente es una excepción; póngalo en práctica en este momento. Uti¬lice toda su imaginación en este ejercicio. Vamos a analizar las implicaciones que tiene esto. Imagine que está parado en su cocina, sosteniendo un li¬món que acaba de sacar del refrigerador. Se siente frío en su mano. Observe su aspecto exterior, su cáscara amarillenta. Tie¬ne un color amarillo ceroso, y la cascara termina en dos pe¬queñas puntas verdes. Apriételo un poco y sienta su firmeza y su peso. Ahora llévese el limón a la nariz y huélalo. Nada huele como un limón, ¿no es así? Ahora parta el limón a la mitad y huélalo. El olor es más intenso. Ahora muérdalo y deje que el jugo se arremoline en su boca. Tampoco hay nada que ten¬ga el sabor de un limón, ¿no es cierto? Al llegar a este punto, si ha usado bien su imaginación, se le habrá hecho agua la boca. Vamos a analizar las aplicaciones que tiene todo esto. Palabras, "simples palabras", afectaron sus glándulas sali¬vales. Las palabras ni siquiera reflejaron una realidad, sino algo que usted imaginó. Cuando leyó aquellas palabras acerca del limón le estaba diciendo a su cerebro que tenía un limón, aunque en realidad no hablaba en serio. Su cerebro lo tomó seriamente y le dijo a sus glándulas salivales: —Este tipo está mordiendo un limón. Apúrense, enjuaguen la boca. Las glándulas obedecieron. La mayor parte de nosotros pensamos que las palabras que usamos reflejan significados y que lo que significan puede ser bueno o malo, cierto o falso, poderoso o débil. Esto es verdad, pero no es todo. Las palabras no solamente reflejan la reali¬dad, sino que crean una realidad como el flujo de la saliva. El cerebro no es un intérprete perspicaz de nuestras inten¬ciones; recibe información y la acumula, y como está a cargo de nuestro cuerpo, si le decimos algo como: "Ahora me estoy comiendo un limón", empieza a funcionar. Ha llegado el momento para lo que en Control Mental llamamos "limpieza mental". No hay ejercicio alguno para esto, sino es simplemente la decisión de (tener cuidado con las palabras que usemos para activar nuestro cerebro,) El ejercicio del limón que llevamos al cabo era neutral: físicamente no nos aportó beneficio ni perjuicio. Pero las pa¬labras que empleamos a diario pueden provocar indistinta¬mente beneficios o daños. Un gran número de niños juegan un jueguito a la hora de comer. Describen la comida que están ingiriendo en los términos más nauseabundos posibles: la mantequilla está he¬cha de insectos apachurrados, para elegir como ejemplo uno de los menos pintorescos que recuerdo. El objeto del juego consiste en fingir que uno no siente náuseas ante estas pers¬pectivas nuevas sobre los alimentos, y empujar a otra persona más allá de su capacidad para fingir. Con frecuencia da resul¬tado, y lo que sucede es que de pronto alguien pierde el apetito. Como adultos, con frecuencia caemos en este mismo juego. Apagamos nuestro apetito por la vida con palabras negativas y las palabras, al ir haciendo acopio de poder con la repeti¬ción, a su vez dan origen a vidas negativas. —¿Cómo estás? —Mmm, no me puedo quejar, o —No vale la pena quejarse, o —Ahí, regular. ¿De qué manera responde el cerebro ante estas actitudes deprimentes? Cuando "resulta un tormento lavar los trastes" o "Es un gran dolor de cabeza poner al corriente su talonario de che¬ques" o "Le enferma el clima que estamos padeciendo", esto me hace pensar que los proctólogos deben una gran parte de sus ingresos a las palabras que nosotros empleamos. Re¬cuerde que el cerebro es un intérprete literal. Dice: —Este tipo está pidiendo un dolor de cabeza. Muy bien, hay que darle un dolor de cabeza. Desde luego, cada vez que decimos que algo nos provoca dolor, no surge un dolor de inmediato. El estado natural del cuerpo es la buena salud, y todos sus procesos están adaptados para la salud. No obstante, si se aporrean sus defensas lo suficiente en forma verbal, acaba por producir las mismas enfer¬medades que le ordenamos. Dos cosas añaden poderla las palabras que utilizamos: nuestro nivel mental y el grado de participación emocional en lo que decimos. Si decimos "¡Dios mío, eso duele!", con convicción, le ofre¬cemos una cálida hospitalidad al dolor. Si decimos "¡Aquí no consigo que se haga nada!", con vehemencia, la frase se con¬vierte en una realidad que añade una validez efectiva al sen¬timiento. Control Mental ofrece defensas eficaces contra nuestros pro¬pios hábitos nocivos. (En Alfa y Theta nuestras palabras tienen un poder incrementado en forma increíble. En los capítulos anteriores usted ya vio cómo, mediante palabras sencillas, puede programar por anticipado sus sueños y transferir de las palabras a sus tres dedos el poder para llevarlos a Alfa. Yo jamás me reí de Emile Coué, aunque en estos tiempos sofisticados un gran número de personas lo hace. Él es famoso por una frase que hoy día hace reír con la misma certeza que la culminación ingeniosa de un chascarrillo: "Cada día, en todos sentidos, estoy mejor y mejor". ¡Estas palabras han cu¬rado a miles de personas de enfermedades verdaderamente gra¬ves! No constituyen un chascarrillo; yo las respeto y veo al doctor Coué con asombro y gratitud, porque he aprendido lecciones inapreciables de su libro Self-Mastery Through Auto-suggestion (Nueva York: Samuel Weiser, 1974). El doctor Coué fue químico durante casi treinta años en Troyes, Francia, lugar donde nació. Después de estudiar y experimentar con la hipnosis, elaboró una psicoterapia propia, basada en la autosugestión. En 1910 abrió una clínica gratuita en Nancy, en donde trató con éxito a miles de pacientes, algu¬nos con reumatismo, severos dolores de cabeza, asma, parálisis en una extremidad, otros con tartamudeos, llagas tuberculosas, tumores fibrosos y úlceras... una sorprendente variedad de padecimientos. Jamás curaba a nadie, decía que les enseñaba a curarse a sí mismos. No cabe la menor duda de que las cura¬ciones ocurrieron (están perfectamente documentadas) pero el método Coué ha desaparecido casi por completo desde la muer¬te de él, en 1926. Si este método hubiera sido tan complejo que únicamente unos cuantos especialistas pudieran aprender a practicarlo, puede ser que estuviera ampliamente difundido hoy día. Es un método sencillo. Cualquier persona lo puede aprender. Su esencia está en Control Mental. Existen dos principios fundamentales: 1. Únicamente podemos pensar en una cosa a la vez, y 2. Cuando nos concentramos en un pensamiento, el pensamiento "se convierte en realidad porque nuestro cuerpo lo transforma en acción. Por lo tanto, si usted desea activar los procesos de curación de su cuerpo, mismos que quizá estén obstaculizados por pensamientos negativos (conscientes o inconscientes), simplemente repita veinte veces consecutivas: “Cada día, en todos sentidos, estoy mejor y mejor" Haga esto dos veces al día y estará usan¬do el método Coue. Como mis propias investigaciones han demostrado que el poder de las palabras se intensifica enormemente en los niveles meditativos, he hecho algunas adaptaciones de este método. A nivel Alfa y Theta nosotros decimos: "Cada día, en todos sen¬tidos, estoy mejor, mejor y mejor". Lo decimos tan solo una vez durante la sesión de meditación. También decimos (y esto igualmente es influencia del doctor Coué): “Los pensamientos negativos y las sugestiones negativas no tienen influencia al¬guna sobre mí en ningún nivel mental” "Estas dos oraciones solas han producido un número impre¬sionante de resultados concretos. De particular interés es la experiencia de un soldado que de súbito fue enviado a Indo¬china, antes de que pudiera terminar más que el primer día del curso de Control Mental. Él recordaba la manera de medi¬tar y recordaba estas dos oraciones. Fue asignado a la unidad de un sargento alcohólico de ca¬rácter irritable, que escogió al recién llegado para hacerlo víc¬tima especial de su abuso. Al cabo de unas cuantas semanas el soldado empezó a despertarse por la noche con accesos de tos, después con ataques de asma, que nunca antes había tenido. Un examen médico exhaustivo demostró que su salud era per¬fecta. Entre tanto él se fatigaba cada día más; empezó a tener un desempeño deficiente en su trabajo y atrajo la atención todavía más desagradable por parte de su sargento. Otros integrantes de su unidad empezaron a recurrir a las drogas; él recurrió a Control Mental y a las oraciones mencio¬nadas. Por fortuna tenía la oportunidad de meditar tres veces al día. —En tres días estaba completamente inmune al sargento. Hacía lo que me decía que hiciera, pero nada de lo que dijera podía afectarme. Al cabo de una semana dejé de toser y el asma desapareció. Si esto me lo hubiera dicho un graduado de Control Mental, me habría sentido complacido, como me siento siempre con las narraciones de éxitos, pero no muy impresionado. Conta¬mos con algunas técnicas más poderosas para la autocuración, mismas que le ayudaré a aprender en capítulos posteriores. Lo que convierte la experiencia de este hombre en un caso par¬ticularmente interesante es que él no conocía ninguna de estas técnicas, sino que usó solamente las dos afirmaciones que apren¬dió aquel primer día. Las palabras son sorprendentemente poderosas incluso a nive¬les mentales mucho más profundos que los que usamos en Con¬trol Mental. Una enfermera anestesista (y conferencista de Control Mental) de Oklahoma, la señora Jean Mabrey, aplica este conocimiento para ayudar a sus pacientes. Tan pronto que se encuentran bajo los efectos de una anestesia profunda, ella murmura en sus oídos instrucciones que pueden acelerar su recuperación, y en algunos casos salvar su vida. Durante una operación, cuando normalmente se esperaría una hemorragia abundante, el cirujano se mostró asombrado: apenas si había un hilillo de sangre. La señora Mabrey había murmurado: —Diga a su cuerpo que no sangre. Hizo esto antes de la primera incisión, y después aproxima¬damente cada diez minutos a lo largo de la operación. En el curso de otra intervención ella murmuró: —Cuando despierte, sentirá que todo el mundo en su vida la ama, y se amará a sí misma—. Esta paciente preocupaba en forma especial a su cirujano. Era una mujer tensa, que conti¬nuamente se quejaba y para ella cualquier dolor resultaba nefasto, actitud que podía entorpecer su recuperación. Más tarde, cuando despertó de los efectos de la anestesia, había una nueva expresión en su rostro, y tres meses después el ci¬rujano le dijo a la señora Mabrey que esta paciente, que otrora fuera por demás nerviosa, estaba "trasformada". Se ha¬bía convertido en una persona relajada y optimista, y se recu¬peró rápidamente de su operación. El trabajo de la señora Mabrey ilustra tres cosas que nos¬otros enseñamos en Control Mental: Primero: las palabras tienen un poder especial en los niveles mentales profundos; segundo, la mente ejerce una autoridad mucho más firme sobre el cuerpo de la que se le atribuye; y tercero, como observé en el capítulo 5, siempre estamos conscientes. ¿Cuántos padres de familia entran bruscamente en la habi¬tación de un niño dormido, acomodan con rapidez las cobijas y se salen, cuando una pausa para decir unas cuantas palabras positivas y amorosas ayudarían a que el niño se sintiera más seguro y más tranquilo a lo largo del día? Son tantos los graduados de Control Mental que informan acerca de mejorías en su salud, en ocasiones antes de haber terminado siquiera el curso, que en una ocasión descubrí que me encontraba a punto de tener una dificultad con la profe¬sión médica de mi ciudad natal. Algunos pacientes decían a sus médicos que nosotros habíamos curado sus problemas de salud, y los médicos se quejaron ante el fiscal de distrito. Él realizó una investigación y averiguó que no estábamos practi¬cando medicina, como temían los doctores. Por fortuna no es ilegal que Control Mental resulte benéfico para la salud, o de lo contrario la organización de Control Mental no existiría hoy día. 9. EL PODER DE LA IMAGINACIÓN La fuerza de voluntad necesita conquistar un enemigo; antes de alcanzar su objetivo. Trata de ser ruda y, al igual que la mayor parte de los rufianes, se acobarda cuando las cosas se ponen difíciles. Existe una manera más suave y más sencilla de vencer los hábitos nocivos: la imaginación La imaginación se enfoca directamente al objetivo y consigue lo que desea. Esta es la razón por la cual en los capítulos anteriores le di tanta importancia al hecho de que usted asimilara la visualización llena de realismo en los niveles profundos de la mente. Si usted estimula a su imaginación con creencias, deseos y expectativas, y la entrena para que visualice sus objetivos de tal manera que usted los vea, los sienta, los escuche, los pruebe y los toque, conseguirá lo que desea. '"Cuando la voluntad y la imaginación están en conflicto, es siempre la imaginación la que triunfa", escribió en cierta oca¬sión Emile Coué. Si usted piensa que desea abandonar un hábito nocivo, es probable que se esté engañando a sí mismo. Si en realidad deseara abandonarlo, el hábito desaparecería por sí solo. Lo que usted debe desear más que el hábito como tal es el bene¬ficio de abandonarlo. Una vez que aprenda a desear ese be¬neficio, quedará libre del hábito "indeseable". El pensar acerca de su hábito y decidir firmemente que lo va a abandonar puede ligarlo más estrechamente a él. La situa¬ción se parece un poco a la de proponerse que se vara dormir; la misma firmeza de su decisión puede mantenerlo despierto. Ahora vamos a ver de qué manera se puede hacer que todo esto trabaje en su favor. Como ejemplos, usaremos dos hábitos que los graduados de Control Mental superan en forma por demás exitosa: comer en exceso y fumar. Si usted desea bajar de peso, el primer paso consiste en analizar el problema en el nivel externo. ¿Su problema radica en comer demasiado, en no hacer el ejercicio suficiente, o en ambas cosas? Muy bien puede suceder que no sea el comer en exceso, sino el comer los alimentos equivocados. Una dieta de alimen¬tos más adecuados a sus necesidades particulares puede ser la respuesta. Su médico puede aconsejarle. ¿Por qué desea bajar de peso? ¿Está tan gordo que su salud se ve afectada, o sencillamente siente que si estuviera más del¬gado sería más atractivo? Cualquiera de las dos cosas propor¬ciona una buena razón para bajar de peso, pero es preciso que usted sepa de antemano cuál es el beneficio que espera obtener de la reducción de peso. Si usted ya come los alimentos adecuados en cantidades moderadas, si hace tanto ejercicio como le es posible dentro de un límite razonable, y solamente está un poco excedido de peso, mi consejo sería (a menos que su médico diga lo contrario) que se conforme con su estado. La alternativa constituye un trastorno innecesario para usted. Además probablemente haya problemas mayores y oportunidades más importantes en su vida para que ponga en práctica su Control Mental. Si está seguro de que en realidad desea bajar de peso y saberla razón, su siguiente paso consiste en analizar todos los beneficios que derivará, no los beneficios generales como "lu¬ciré mejor" sino los concretos que impliquen, si fuera posible, la participación de sus cinco sentidos. Ejemplo: Vista: Encuentre una fotografía suya de cuando estaba tan delgado como le gustaría estar ahora. Tacto: Imagine cuan tersos se sentirán al tacto sus brazos, sus muslos y su vientre cuando vuelva a estar delgado. Gusto: Imagine los sabores de los alimentos a los que dará mayor importancia en su nueva dieta. Olfato: Imagine el olor de los alimentos que comerá. Oído: Imagine lo que dirán aquellas personas que son im¬portantes para usted acerca de su éxito al bajar de peso! Ni siquiera los cinco sentidos bastan para lograr una visualización a conciencia. Las emociones también son importantes. Imagine cuan alborozado y confiado se sentirá cuando esté tan delgado como desea estarlo. Una vez que todo esté arraigado con firmeza en la mente, póngase a nivel. Dé origen a su pantalla mental y proyecte en ella una visualización del aspecto que tiene actualmente. Ahora deje que desaparezca y desde la izquierda (el futuro) deslice una imagen (acaso sea la vieja fotografía) de sí mismo con el aspecto que desea tener y que tendrá cuando la dieta tenga éxito? Mientras contempla mentalmente su nueva figura, imagine con todos los detalles que le sea posible, lo que sentirá cuando esté así de delgado. ¿Qué sentirá cuando se incline para atarse las agujetas de los zapatos? ¿Cuando suba las escaleras? ¿Cuando pueda usar su ropa que ahora le queda demasiado ajustada? ¿Cómo se verá en traje de baño? Tómese su tiempo y sienta todo esto. Recorra con los cinco sentidos, uno por uno, cómo se describió arriba. ¿Qué efecto le producirá a sí mismo el ha¬ber realizado este objetivo? Ahora repase mentalmente su nueva dieta, no solamente lo que va a comer, sino la cantidad, y elija algunos bocadillos, ya sean zanahorias crudas o cualquier otra cosa. Dígase a sí mismo que estos son los únicos alimentos que su cuerpo nece¬sitará y que no enviará punzadas de hambre como un medio para pedir más. Aquí llega a su fin su sesión de meditación. Repítala dos veces al día. Observe que a lo largo de su sesión de meditación no hubo una sola imagen o pensamiento sobre los alimentos que no debe comer. Los come en exceso porque le gustan; el solo he¬cho de pensar en ellos hará que su imaginación se tambalee en direcciones indeseables. En el diario Mercury News (13 de octubre de 1974), de San José, Cal., se citaron las siguientes palabras de Alexis Smith, actriz de Hollywood: “Los pensamientos positivos funcionan de maravilla en una dieta para bajar de peso. No piense una sola vez en lo que está rechazando, concéntrese en lo que está obteniendo”. Con frecuencia le dicen que luce más atractiva ahora que cuando filmó algunas de las películas de la Warner Brothers que se exhiben hoy día por televisión. Ella atribuye gran parte de esto a Control Mental. "La gran diferencia", dice ella, según la cita del diario: "es que ahora estoy más equi¬librada y tengo un mayor control sobre mí misma". En su programa para reducir de peso, asegúrese de elegir una meta razonable para la reducción de peso; de lo contra¬rio destruirá la credibilidad de su proyecto. Si tiene 25 kilos de exceso, no puede esperar razonablemente que lucirá como Audrey Hepburn o Mark Spitz la semana entrante. Pocos serán los beneficios que obtenga si se visualiza así. Es posible que reciba viejos mensajes corporales durante los primeros días, mismos que le recordarán las delicias de los bombones. A lo largo de sus actividades diarias, cuando posi¬blemente no cuente con tiempo para meditar, respire profun¬damente, una sus tres dedos, y recuérdese a sí mismo, con las mismas palabras que usó durante la sesión de meditación, que su dieta es lo único que su cuerpo necesita y que no sentirá punzadas de hambre. Un vistazo rápido a una vieja fotografía suya con el aspecto que le gustaría tener, le dará apoyo. Conforme progrese con su Control Mental en esta y otras áreas, su estado mental en general mejorará y esto a su vez con¬tribuirá en forma más importante al funcionamiento apropia¬do de su cuerpo y con una pequeña ayuda mental, su cuerpo buscará con más gusto su peso adecuado. Existen múltiples variaciones de esta técnica, que usted pue¬de emplear y se le pueden ocurrir en el transcurso de una se¬sión de meditación. Un obrero de una fábrica de Omaha, se dijo a sí mismo durante sus meditaciones: —Apeteceré y comeré tan solo aquellos alimentos buenos para mi cuerpo. De pronto descubrió que tenía un nuevo interés en las ensaladas y los jugos de verduras, y que su interés en los ali¬mentos ricos en calorías iba disminuyendo. Resultado: perdió 20 kilos en cuatro meses. Una mujer de Ames, lowa, utilizó la misma técnica. Unos cuantos días más tarde compró unas donas: tres para sus hijos y tres para los amigos de ellos. —Me olvidé por completo de comprar una para mí. Casi lloré. ¡Control Mental estaba dando resultado! Un granjero de Masón City, lowa, compró un traje de 150 dólares que, por no ser de su talla, le quedaba muy mal. No podía cerrarse el pantalón ni abotonarse el saco. —El dependiente pensó que yo estaba loco —dijo—. Pero con la técnica de la pantalla mental perdió casi veintitrés kilos en cuatro meses. —Y ahora el traje parece hecho a mi medida. No todos los resultados son tan espectaculares. De hecho, no es preciso que todos lo sean. Sin embargo, Caroline de Sandre, de la ciudad de Denver y Jim Williams, quien está a cargo de las actividades de Control Mental en el área de Colorado, emprendieron un programa experimental que demuestra la efectividad de las técnicas de Control Mental para aquellas personas que genuinamente quieren bajar de peso. Ella organizó un grupo experimental de 25 graduados de Control Mental, quienes se reunirían una vez a la semana a lo largo de un mes. Entre las 15 personas que asistieron a todas las reuniones, la pérdida promedio de peso fue de un poco más de dos kilos y medio. ¡Todos bajaron de peso! Un mes más tarde, ella se entrevistó con estas 15 personas y se enteró de que 7 habían seguido bajando de peso, y 8 se habían mantenido en su peso. ¡Ninguno había subido de peso! Caroline reporta que esta no solamente fue una experiencia exenta de sacrificio para estos graduados, sino que resultó agradable, pues no solo bajaron de peso sin punzadas de hambre o ningún otro malestar, sino que reforzaron diversas habili¬dades adquiridas por medio de Control Mental. La pérdida de promedio de peso fue aproximadamente la que se habría producido si ellos hubieran tomado seguido al¬guno de los métodos más exitosos para reducción de peso. La propia Caroline había trabajado como conferencista para uno de tales cursos durante un año y medio, y era directora ad¬junta de alimentación en el Swedish Medical Center de Denver... y es experta en nutrición adecuada y control de peso. Ella tiene planeado continuar con este proyecto de grupo y crear otro para fumadores. El fumar es un hábito hasta tal punto nocivo que si usted es un fumador, este es el momento de empezar a convertirse en ex fumador. Al igual que con la reducción de peso, vamos a proceder en etapas sencillas para dar a su cuerpo bastante tiempo para que su mente aprenda a obedecer una clase de instrucciones totalmente diferente. No hay necesidad de repasar en el nivel externo la razón por la que debería dejar de fumar; los motivos lúgubres le son lo suficientemente familiares. Lo que necesita es una lista de beneficios que más adelante se harán tan vividos que tendrá el deseo de abandonar el vicio. Tendrá mayor vitalidad; sus sentidos físicos se agudizarán; y disfrutará más plenamente de la vida! Usted sabe mejor que yo, que no soy fumador, qué es lo que obtendrá. Póngase a nivel y véase a sí mismo en su pantalla mental en la situación en la que normalmente fuma su primer ciga¬rrillo del día. Visualícese a sí mismo, completamente a gusto, desde ese momento hasta que termine una hora, mientras hace todo lo que normalmente haría, excepto fumar. Si, por ejem¬plo, la hora es de las 7:30 a las 8:30 a. m., dígase a sí mismo: "Ahora soy y seguiré siendo un ex fumador de las 7:30 a las 8:30 a. m. Disfruto de ser un ex fumador durante esta hora. Resulta sencillo y estoy acostumbrado a ello”. Continúe este ejercicio hasta que se sienta verdaderamente a gusto, en el nivel externo, con su primera hora de liberación de los cigarrillos. Ahora proceda con la siguiente hora, y pron¬to con la tercera, y así sucesivamente. Tome esto con lentitud, ya que el avanzar con excesiva rapidez puede conducirlo a castigar su propio cuerpo, cosa que difícilmente resulta justa, ya que fue su mente, y no su cuerpo, la que lo introdujo al hábito en primer lugar. Deje que su mente lleve al cabo la tarea por medio de imaginación. Aquí tiene unos cuantos consejos para acelerar la llegada del día de la liberación absoluta: Cambie con frecuencia de marcas. Durante las horas en las cuales todavía no sea un ex fuma¬dor, pregúntese a sí mismo cada vez que vaya a tomar un cigarrillo: "¿En realidad quiero este cigarrillo?" Con sorprendente frecuencia la respuesta resulta negativa. Espere a que verdaderamente lo apetezca. Si, a lo largo de una de sus horas liberadas, su cuerpo in¬terviene con una "necesidad" aparente de fumar, respire pro¬fundamente, junte sus tres dedos, y, usando las mismas pala¬bras que emplea en la sesión de meditación, recuérdese a sí mismo que es y seguirá siendo un ex fumador durante esta hora. Puede agregar otras técnicas a este método básico para controlar el hábito de fumar. Un hombre de Omaha, que llevaba ocho años de fumarse una cajetilla y media diariamente, visua¬lizó en Alfa todos los cigarrillos que se había fumado en su vida (un gigantesco montón). Después los colocó en un incine¬rador y los quemó. Enseguida imaginó todos los cigarrillos que fumaría en el futuro a menos que dejara el hábito (otro gigantesco montón) y lleno de alegría los quemó también en el incinerador. Después de haber dejado de fumar un sinnúmero de veces en el pasado, en esta ocasión abandonó el cigarrillo para siempre después de una sola sesión de meditación. No sufrió de antojos, no comió en exceso, no tuvo efectos colaterales. Lamento decir que no puedo hablar de haber tenido el mismo éxito con el cigarrillo que con la reducción de peso. No obstante, tengo conocimiento de un número suficiente de graduados que han dejado de fumar y de otro número sufi¬ciente de graduados que han reducido la cantidad de cigarri¬llos, para apremiar a cualquier fumador para que ponga a Control Mental a trabajar en la conquista del hábito. 10. USE SU MENTE PARA MEJORAR SU SALUD Yo empleo aproximadamente la mitad de mi tiempo via¬jando por todos los rincones de este y otros países para dirigir la palabra a grupos de graduados de Control Mental. En el transcurso de un año conozco, no a cientos, sino a muchos miles de personas que informan sobre autocuraciones verdaderamente maravillosas. Pero esto para mí ya es lugar común. Me asombro en otro sentido, me asombro de que no todo el mundo haya caído en te cuenta del inmenso poder que ejerce la mente sobre el cuerpo. Son muchos los que piensan que la curación psíquica es extraña y esotérica, y sin embargo, ¿qué podría ser más extraño y más esotérico que las poderosas drogas que ingieren por pres¬cripción médica y que producen efectos colaterales que consti¬tuyen una amenaza para la salud? A lo largo de mis experien¬cias con la curación psíquica, jamás he sentido, visto u oído hablar de un solo efecto colateral nocivo. Las investigaciones médicas están descubriendo cada vez más acerca da la relación existente entre el cuerpo y la mente.) Entre todos los—esfuerzos de investigación diferentes y aparen¬temente no relacionados entre sí, existe una consistencia fascinante acerca de los hallazgos. Resulta que en ello la mente juega un papel misteriosamente poderoso. Si Control Mental fuera perfecto (no lo es; todavía estamos aprendiendo) creo que todos tendríamos un cuerpo perfecto, todo el tiempo. Sin embargo, es un hecho ineludible el que ya sabemos lo suficiente para fortalecer con nuestra mente las facultades de reparación del cuerpo, con el objeto de que las enfermedades se puedan combatir con mayor éxito. Desde luego los métodos sencillos de Emile Coué dieron resultados, y los métodos de Control Mental, que incluyen los de Coué, funcionan con una fuerza todavía mayor. Obviamente, conforme usted adquiera mayores aptitudes para la autocuración requerirá de menos atención médica. Empero, en esta etapa del desarrollo de Control Mental, y en esta etapa de su dominio de lo que hemos elaborado, resulta de¬masiado prematuro que los médicos de la nación se jubilen. Lo que usted debería hacer es consultarlos, como lo haría nor¬malmente, y seguir los consejos que le den. Lo que puede ha¬cer es sorprenderlos con la velocidad de su recuperación. Algún día ellos se preguntarán qué fue de usted. Un gran número de graduados informan que usan Control Mental en emergencias para reducir las hemorragias y el dolor. Ejemplo: la esposa del señor Donald Wildowsky se encontraba de viaje en Texas, en una convención con su esposo. Según lo reporta el periódico Bulletin, de Norwich, Connecticut, ella se zambulló en una alberca y se provocó la ruptura de un tímpano. "Nos encontrábamos a kilómetros de distancia de una ciu¬dad, y yo no quería obligarlo a partir a la mitad de la conven¬ción", dijo ella, según las palabras que le atribuyen en el diario. "Así que me puse a nivel, coloqué mi mano sobre mi oreja, me concentré en el área dolorida y dije: «¡Desapareció, des¬apareció, desapareció!» "La hemorragia se detuvo de inmediato y el dolor cesó. Cuando finalmente vi a un doctor, este se quedó sin habla a causa de su asombro". En la autocuración, hay que seguir seis pasos bastante sencillos: El primero consiste en empezar, en Beta, a sentir que uno se está convirtiendo en una persona amorosa (y por lo tanto capaz de perdonar), y a considerar que el amor constituye un objetivo en sí mismo. Esto probablemente requerirá de una limpieza mental bastante concienzuda (véase el capítulo 8). Segundo, póngase a nivel. Este solo hecho constituye un paso primordial hacia la autocuración en virtud de que, como mencioné con bastante anterioridad, en este nivel el trabajo negativo de la mente (todas sus culpas y enojos) se neutraliza, y el cuerpo queda libre para hacer aquello para lo que lo diseñó la naturaleza: repararse a si mismo. Desde luego, es po¬sible que usted tenga sentimientos auténticos de culpabilidad y enojo, pero hemos descubierto que estos se experimentarán únicamente en el nivel externo, o nivel Beta, y que tienden a desaparecer conforme usted practica el Control Mental. Tercero, háblese a sí mismo mentalmente acerca del primer paso: exprese su deseo de realizar una concienzuda limpieza mental... usar palabras positivas, pensar en forma positiva, convertirse en una persona afectuosa. Cuarto, experimente mentalmente la enfermedad que lo está aquejando. Utilice la pantalla mental y observe y sienta la enfermedad. Este paso debe ser breve: su propósito consiste simplemente en concentrar su energía curativa en el punto en el que se le necesita. Quinto, borre rápidamente esta imagen de su enfermedad y experimente la sensación de que está completamente curado. Sienta la libertad y la alegría que le provoca el hecho de tener una salud perfecta. Aférrese a esta imagen, demórese obser¬vándola, disfrútela, y adquiera la convicción de que la merece, de que en este estado de salud, se encuentra completamente en armonía con las intenciones de la naturaleza respecto a usted. Sexto, refuerce su limpieza mental una vez más, y finalice expresando para sí mismo estas palabras: “Cada día en todos sentidos me siento mejor, mejor y mejor". ¿Cuánto tiempo es conveniente que se prolongue esto y con qué frecuencia lo debe llevar al cabo? Mi experiencia me dice que quince minutos es un periodo adecuado. Lleve al cabo este ejercicio tan frecuentemente como le sea posible, no menos de una vez al día. Aquí no hay "de¬masiado". Permítame que divague un momento. Es posible que haya oído decir que la meditación es un cosa muy buena pero que es preciso tener cuidado de no fascinarse con ella hasta el grado de que se practique en exceso. Esto, dicen, puede conducir a un aislamiento del mundo y a una preocupación enfermiza con uno mismo. Yo no sé si esto será cierto o no. .Esto se dice de otras disciplinas meditativas, no de Control Mental. Nos¬otros hacemos resaltar nuestra participación con el mundo, no el aislamiento de él; no buscamos pasar por alto los problemas prácticos ni ignorarlos, sino enfrentarlos sin rodeos para resol¬verlos. No es posible excederse en esto. Regresemos a la autocuración: el primer paso no tiene fin. Póngalo en práctica en Beta, Alíalo Theta. Vívalo. Si siente que se le escapa durante el día, junte sus tres dedos por un ins¬tante para reforzar la idea en forma instantánea. Muchos de nuestros centros de Control Mental publican boletines noticiosos para sus graduados. Estos están repletos de informes procedentes de graduados que hablan sobre lo que Control Mental ha hecho por ellos. Las narraciones sobre la manera en la que controlan dolores de cabeza, asma, fatiga y presión arterial elevada son demasiado numerosas para con¬tarlas. Aquí tenemos una, que elijo porque el autor es médico de profesión. Desde que tenía aproximadamente once años de edad padecí jaquecas de migraña. Al principio se producían ocasionalmente y se podían controlar, pero conforme yo crecía las jaquecas empeoraban y finalmente empecé a pa¬decer "jaquecas múltiples" que duraban tres o cuatro días, con un intervalo de solo dos días entre cada ataque. Una migraña verdaderamente intensa es desoladora ... por lo general afecta a un lado de la cara y la cabeza. Se siente como si los ojos estuvieran siendo empujados de sus órbi¬tas. Parece como si nos apretaran con una prensa y el estó¬mago nos da volteretas. En ocasiones el ataque se alivia por medio una preparación específica, una droga vasocons¬trictora, misma que se tiene que tomar al principio, mien¬tras el dolor es todavía tolerable. Una vez que el dolor ha progresado durante algún tiempo nada lo aliviará excepto el paso del tiempo. Yo estaba llegando al punto en el que tenía que tomar la preparación cada cuatro horas, e incluso así el alivio solo era parcial. Así que acudí a un especialista en dolores de cabeza, quien me practicó un examen completo para asegurarse de que yo no tuviera ninguna anormalidad física o neurológica. Me dio consejos y un tratamiento que yo ya había estado poniendo en práctica; los dolores continuaron. Una de mis pacientes era graduada de Control Mental, y a lo largo de un año aproximadamente me había estado sugiriendo que fuera con ella a Control Mental. Yo siempre le decía que no creía en esas tonterías. Entonces un día la atendí cuando me encontraba en el cuarto día, aproxima¬damente, de un dolor de cabeza, y debo de haber tenido un color verdoso porque ella me dijo: "¿No es hora ya de que tome el curso de Control Mental? La semana entrante se inicia un nuevo curso..., ¿por qué no viene conmigo?" Me inscribí en el curso, y asistí fielmente todas las no¬ches, y en efecto, no tuve una sola jaqueca esa semana. Pero una semana después de que terminé el curso me desperté con un terrible dolor de cabeza y tuve una oportunidad para comprobar si mi programación daría resultado. Hice un ciclo de relajamiento y salí... desapareció el dolor de cabeza... me sentía maravillosamente. ¡Era un milagro! Cinco segundos más tarde volvió el dolor de cabeza, esta vez más intenso. No me di por vencido, así que hice otro ciclo, y el dolor de cabeza desapareció momentáneamente, pero después volvió. Tuve que atravesar por unos diez ci¬clos, pero no cejé y no tomé la medicina para las jaquecas de migraña. Me dije que lo lograría y la jaqueca finalmente se me quitó. Durante un tiempo no tuve dolores de cabeza, pero es¬porádicos alrededor de tres meses después de esto, pero ni siquiera tuve que tomar una aspirina. Desde que tomé el curso de Control Mental no he tomado una sola aspiri¬na. ¡Realmente funciona! Aquí tenemos otro informe, procedente de una monja, la hermana Bárbara Burns de Detroit, Michigan. Escogí este caso porque la hermana Bárbara ha hecho un uso ingenioso de sus propios mecanismos activadores. Durante veintisiete años había usado anteojos porque pa¬decía de astigmatismo miópico. Conforme iba aumentando su miopía, se aumentaba la graduación de sus anteojos, cosa que reducía la agudeza respecto a la distancia. Antes de que mejo¬rara su vista fue necesario que empezara a usar bifocales. En¬tonces, en julio de 1974, decidió usar Control Mental. En estado profundo de meditación se dijo a sí misma: "Cada vez que parpadee, mis ojos se ajustarán adecuadamente al foco, como la lente de una cámara". Durante cada sesión de medita¬ción ella repetía esto, y al cabo de dos semanas empezó a ver sin anteojos, aunque todavía los necesitaba para leer. Consultó al doctor Richard Wlodyga, un optometrista (y graduado de Control Mental), que le dijo que tenía la córnea ligeramente deformada. La hermana Bárbara insertó la corrección de la córnea en sus sesiones de., meditación a lo largo del intervalo de unas cuantas semanas antes de presentarse a otro examen con el doctor Wlodyga. A continuación tenemos un fragmento de una carta que nos escribió el doctor Wlodyga, a instancias de la hermana Bárbara: Examiné a la hermana Bárbara por vez primera el 20 de agosto de 1974... Volví a examinarla el 26 de agosto de 1975. No había usado anteojos durante un año... [La] paciente ha tenido una reducción en la proporción de miopía manifiesta hasta un nivel en el que los anteojos se han vuelto innecesarios. Desde luego, el médico con jaquecas y la hermana Bárbara Burns no padecían "enfermedades terribles" del tipo de las que nos enseñan a temer. ¿Puede ayudar el Control Mental en el caso de que una de estas enfermedades nos llegara a aquejar, o es preciso que nos limitemos a tomar nuestras medicinas y esperar a que transcurra el tiempo? Vamos a dar un vistazo a la que es probablemente la enfermedad más temible de todas: el cáncer. Puede ser que usted haya leído algo acerca de la labor del doctor O. Cari Simonton, especialista en cáncer. Marilyn Ferguson describió parte de su obra en su reciente libro titu¬lado The Brain Revolution, y en el número de enero de 1976 de la revista Prevention Magazine se publicó un artículo acer¬ca de él, titulado Mind Over Cáncer, por Grace Halsell. El doctor Simonton, que recibió entrenamiento en las técnicas de Control Mental, ha adaptado con éxito algunas de estas técni¬cas al tratamiento de sus pacientes. Cuando él estaba a cargo de la terapia de radiación en Travis Air Force Base, cerca de San Francisco, estudió un fenómeno extraño, aunque muy conocido: los casos de personas que, sin razón alguna aparente para la medicina, se recuperan del cán¬cer. Estos casos se conocen como "remisiones espontáneas", y constituyen un porcentaje sumamente reducido de todos los pacientes de cáncer. Si pudiéramos descubrir la causa por la cual se recuperan estos pacientes, razonó el doctor Simonton, tal vez podríamos encontrar una manera de provocar las re¬misiones. . Descubrió que estos pacientes tenían algo muy importante en común: con frecuencia eran individuos positivos, optimistas y decididos. En un discurso pronunciado ante la Convención de Control Mental realizada en Boston en 1974, él dijo: El factor emocional más importante identificado por los investigadores en el desarrollo del cáncer en general, es una pérdida significativa, de seis a dieciocho meses antes del diagnóstico de esta enfermedad. Esto se ha demostrado en varios estudios a largo plazo realizados por investigadores independientes con grupos experimentales... Observamos que no es solo esa pérdida la que constituye un factor significativo, sino que es la manera en la que el individuo reacciona ante dicha pérdida. La pérdida tiene que ser lo suficientemente seria para provocar una sensación de desamparo y desesperanza que persiste en el paciente. De esta manera, parecería que su resistencia fundamental disminuye, cosa que permite que la malignidad se desarrolle clínicamente. En otro estudio realizado en Travis Air Force Base, y sobre el cual se informó en la revista Journal of Transpersonal Psy-chology, el doctor Simonton clasificó las actitudes de 152 pa¬cientes de cáncer en cinco categorías que iban desde intensa¬mente negativa hasta intensamente positiva. Después clasificó sus reacciones a la terapia desde excelente hasta deficiente. Para 20 de estos pacientes, los resultados de su tratamiento fueron excelentes, si bien la condición de 14 de ellos era tan seria que habrían tenido una oportunidad menor al cincuenta por ciento de vivir cinco años. Lo que inclinó la balanza a su favor fue su actitud positiva. En el otro extremo de la escala, de los 22 que mostraron resultados deficientes del tratamiento, ninguno de ellos manifestó esta actitud positiva. No obstante, cuando algunos de los pacientes más positivos regresaron a sus hogares, se produjo un cambio en sus actitu¬des, "y vimos que su enfermedad se modificó en forma corres¬pondiente". Era claro que sus actitudes, más que la gravedad de su enfermedad, jugaron el papel predominante. El editor de la revista Journal citó las siguientes palabras del doctor Elmer Green, de la Fundación Menninger: "Cari y Stephanie Simonton están... obteniendo resultados notables en el control del cáncer por medio de un acoplamiento entre la visualización para regulación fisiológica y la radiología tra¬dicional". En el discurso que pronunció en Boston, el doctor Simon¬ton citó las palabras del presidente de la American Cáncer Society, Eugene Pendergrass, quien dijo en 1959: "Existen algu¬nas pruebas de que el progreso de la enfermedad en general se ve afectado por la angustia emocional. Tengo la sincera esperanza de que podamos ampliar nuestra búsqueda para que incluya la posibilidad bien definida de que dentro de nuestra mente exista un poder capaz de ejercer fuerzas que puedan acelerar o inhibir el progreso de esta enfermedad". En la actualidad el doctor Simonton es director médico del Cáncer Couseling and Research Center ubicado en Fort Worth, en donde él y su coterapeuta, Stephanie Mathews-Simonton, entrenan a sus pacientes para que participen mentalmente en su propio tratamiento. "Verán, yo empecé con la idea de que la actitud de un paciente jugaba un papel en su reacción ante cualquier forma de tratamiento y podía influir en el curso de su enfermedad. Al explorar esto, descubrí que los conceptos de Control Men¬tal (retroalimentación y meditación) me proporcionaban un ins¬trumento que podía usar para enseñar al paciente la manera de iniciar la interacción y participar en su propio proceso de cu¬ración. Yo diría que este es el instrumento que por sí solo es lo más poderoso que poseo para ofrecerlo al paciente como ayuda emocional". Uno de los primeros pasos que el doctor Simonton sigue en el entrenamiento de sus pacientes consiste en desterrar el temor. Una vez que se inicia esta preparación, "caemos en la cuenta de que el cáncer es un proceso normal que tiene lugar en todos nosotros, que tenemos células cancerosas que conti¬nuamente están dando origen a una degeneración maligna. El cuerpo las reconoce y las destruye al igual que a cualquier proteína extraña... No se trata sencillamente de deshacerse de todas las células cancerosas, ya que desarrollamos este tipo de células todo el tiempo. Se trata de hacer que el cuerpo vuelva a triunfar y se haga cargo de sus propios procesos". La doctora Simonton dijo en su discurso: La mayor parte de la gente visualiza el cáncer como una cosa muy desagradable, maligna, traicionera, que puede en¬trar a hurtadillas, que tiene un enorme poder y que una vez que empieza, no hay nada que el cuerpo pueda hacer. En realidad la célula cancerosa es una célula normal que se ha vuelto loca... Es una célula sumamente torpe: se reproduce con tal rapidez que en muchas ocasiones consu¬me su propia provisión de sangre y se muere de hambre. Es débil. Si se le corta, se le aplica radiación, o se le trata por medio de la quimioterapia, y llega a enfermarse, ya no puede recuperar su salud. Muere. Ahora compárela con una célula saludable. Sabemos que en el tejido sano usted se puede cortar un dedo, y si no hace nada más que vendárselo, el dedo sanará por sí mis¬mo. Sabemos que los tejidos sanos se reparan por sí mismos... no devoran su propio abastecimiento de sangre. A pesar de ello, observe la imagen mental que tenemos de esas cosas. Es evidente el poder que le atribuimos a la en¬fermedad por medio de nuestros temores y las imágenes mentales que empleamos en nuestros temores. En relación con las técnicas de relajamiento y visualización que ellos usan junto con la terapia de radiación, la señora Simonton dijo: Es probable que el instrumento más valioso que posee¬mos sea la técnica de las imágenes mentales. Existan tres cosas fundamentales que pedimos a nues¬tros pacientes que lleven al cabo. Les pedimos que visua¬licen su enfermedad, que visualicen su tratamiento y que visualicen el mecanismo de inmunidad de su cuerpo. En nuestras sesiones de grupo hablamos acerca de ima¬ginar aquello que queremos que suceda, antes de creer que va a suceder. Parece que es importante imaginarlo de esta manera. Una de las cosas esenciales sobre las que hablamos es la meditación. ¿Con qué frecuencia están meditando? ¿Qué hacen a lo largo de su sesión de meditación? libro de audio editado por 3 uves dobles punto lee eme pe tres punto com..