libro de audio editado por 3 uves dobles punto lee eme pe tres punto com.,. Del Valle, José Cecilio (1780-1834) Prócer de la Independecia. Nació en la ciudad de Choluteca, Honduras, ciudad del Pacífico. ARTÍCULOS JOSÉ CECILIO DEL VALLE PRÓLOGO José Cecilio del valle, El Sabio Valle, nace en Choluteca, Honduras, en 1777 y fallece en Guatemala en 1834. Carlos Meléndez ha dicho: “No es Valle un filósofo, pero sí un estudioso ilustrado que alentaba alcanzar la meta superior del sabio, mediante una extraordinaria aplicación al conocimiento y una singular fe en las fuerzas excepcionales de la razón. Su vida es una entrega total al conocimiento…” En “El amor a las ciencias” apreciamos esa “fe” que señala Carlos Meléndez que para algunos de nosotros, lectores contemporáneos, nos parecerá un poco ingenua porque han sido muchos los fracasos experimentados por el hombre en la construcción del saber. Mucho optimismo de La Ilustración no sirvió de mucho para aminorar el atraso que vive hoy la nación del sabio. Es interesante observar como esa fe se confunde con cierto exquisito hedonismo: quiere aumentar las sensaciones agradables a través del estudio. Los otros artículos sorprenden por su mucha brevedad y lucidez, con mucho interés por las cosas útiles y prácticas. Todos fueron publicados en el diario “El Amigo de la Patria” Sin duda el pensador es de suma importancia para las letras hondureñas. E indispensable para todo aquél que quiera estudiar sobre el pensamiento de la ilustración en América. EL AMOR A LA CIENCIA E l hombre siente la acción de los seres que obran en él y sus sensaciones son de dos clases, agradables y molestos. Quiere aumentar el número de las primeras y disminuir el de las segundas, busca en la naturaleza los seres que pueden llenar estos deseos, acumula ideas y observaciones, medita los métodos que pueden hacerlos servir a su objeto y esta suma ordenada, este sistema metódico de conocimientos es lo que se llama ciencia. Era desagradable la impresión de los sures o nortes destemplados, de los rayos ardientes del sol. El hombre sintió la necesidad de evitarla, buscó árboles hojosos que le cubriesen su sombra, fabricó cabañas al principio, quiso después ahorrarse el trabajo de hacerlas cada año, pensó en edificios sólidos, reunió pensamientos y creó la Arquitectura. Eran destructores los males que hacía el poder arbitrario. Sintieron necesidad de precaverlos los hombres que los sumían, meditaron formas distintas de gobierno, unieron las observaciones de la experiencia, los raciocinios de la necesidad y formaron la ciencia de la legislación. Todas las obras del hombre nacen de un principio. Todo lo que piensa, todo lo que ejecuta se deriva del instinto maravilloso con que procura la conversión plácida de un ser. Es uno el origen de las acciones del hombre que encadenan a un león y el que pone leyes a un déspota, del que corta una pera para regalar el gusto y del que forma una Oda para encantar el oído, el que cerca una heredad para impedir el daño de las fieras y del que la mide para contener las usurpaciones de sus colindantes, del que sube a la fuente para beber sus aguas y el que hace cálculos para llevarlas a su pueblo, del que arroja las frutas insípidas y busca las sabrosas y del que piensa y observa para que sus árboles den la segunda y no produzca las primeras. La Política, la Poesía, la Geometría, la Hidráulica, la Agricultura, tienen a un mismo origen, sirven a un mismo ser, tienden a un mismo fin: aumentar el número de sensaciones agradables, disminuir el de las molestas. La ciencias son relativas a las necesidades que las ha creado las necesidades son relativas a las organización físicas del hombre, los hombres son relativos al punto que ocupan en la Tierra; y la Tierra es relativa al lugar que tienen en el universo. Todo es enlace, todo es vínculo. Quita una sola de las leyes que forman el sistema del mundo. Que no atraiga unos a otros lo planetas que giran por los espacios que la Tierra no camine majestuosamente acercándose y alejándose de ellos que el sol no arroje a la luz que le da belleza y color. Todo será mudado al momento. No habrá estaciones que modifiquen nuestra existencia, no habrá primavera que engalane los campos ni otoño que deleite con sus frutos, no habrá sucesión de fríos en invierno y calores en estío. El hombre no será ya este ser que se contrae con los primeros y se laxa con los segundos, que en una estación se penetró de gozo y en otro es afectado de tristeza, que en primavera siente una necesidad y en estío es condenado a sufrir en otras. Será otro ser distinto y mudado su naturaleza, será también mudada la de la ciencia. Varían las necesidades del hombre. Dale nuevos sentidos o perfecciona los que tienen. Que no sienta ya los estímulos del hombre, ni sea atraído por el sexo que adora. No habrá amor, ni existirán las ciencias que han nacido de esta dulce necesidad no habrá Agricultura ni conoceremos las artes que han producido el cultivo, la armonía de Hayden dejará de serlo. Los encantos de la Música serán sensaciones desagradables. No es demostrada la población de los otros planetas. Razones de analogía lo afirman, razones de la misma especie lo niegan. Pero supóngase cierta. En esta hipótesis las ciencias de los que viven en Saturno frío serán distintas de las cultivadas en Mercurio encendido. Un ser abrazado por el fuego debe tener necesidades diversas de las de otro ser nevado por el frío y las ciencias, hijas de las necesidades, obra de sensaciones, producto del hombre, deben tener el mismo sello de la diversidad. Es demostración exacta como las de la Geometría. Las ciencias son lo que son porque el hombre es lo que es y los hombres son lo que vemos por que el universo es lo que admiramos. Mira la Tierra que habitamos. Su estructura indica lo que deben ser los hombres, lo que deben ser las Ciencias. Este hermoso plantea gira en derredor del sol formando una gran elipse. Sus polos se aproximan menos y su ecuador se acerca más al astro del fuego, su superficie es alzada en unos puntos, tendida en otros, hundida en los demás, su masa es formada de tierras vegetales en unos lugares, tierras arcillosas en otros, montañas ricas en un país, desiertos de arena en otro. Esta organización de la tierra manifiesta que debe ser dividida en zonas frías y cálidas, elevada y bajas, estériles y fecundas: húmedas y secas. En cada zona debe de haber familias diversas de vegetales, especies distintas de animales, clases diferentes de tierras, variedades diversas de hombres, necesidades distintas en cada variedad y Ciencias diferentes producidas por las necesidades. Es preciso que haya en cada región una Agricultura, una Zoología, una Ornitología, una Gramática, una Jurisprudencia particular porque cada región tiene sus vegetales, sus cuadrúpedos, sus aves, su idioma y sus leyes especiales. Los hombres observaron a los minerales, plantas y animales del país donde vivían, inventaron nombres para expresarlos y dictaron leyes para regirse. Talentos superiores recogieron las ideas, raciocinios y experiencias de cada hombre, les dieron orden y formaron las Ciencias propias de cada país. Genios más sublimes entraron en comparaciones más grandes, cotejaron las Ciencias de un país con las Ciencias de otro país, observaron los puntos de contacto, generalizaron ideas, descubrieron principios universales y formaron la teoría general de las ciencias particulares. Así es como se ha ideo creando la Ciencia, así es como ha nacido y se han desarrollado. No conocieron la obra grande de su creación los que han supuesto la existencia de un pueblo inventor y perfeccionador de ellas, no conocen la genealogía de las ideas que forman el sistema de nuestro conocimiento los que les den un solo padre. Lo digo penetrado de respeto. Se equivocó Bufón el grande, se equivocó Baill y el Sabio. El primero suponiendo que la tierra era un globo de fuego que se iba apagando y que los hombres habitan los lugares que se iban enfriando. Las grandes sociedades, dice, no pudieron formase en África, y en las tierras meridionales del Asia, ardientes todavía y desiertas, ni en la América que excepción de sus montañas es una tierra nueva, ni en Europa que recibió muy tarde las luces del oriente… En los países septentrionales del Asia es donde se ha elevado el tronco del árbol de la Ciencia… En el centro del aquel continente desde los 40 hasta los 55 g. de latitud… En este país privilegiado se formó el primer pueblo digno de este nombre, digno de nuestro respeto como creador de la Ciencia, de las artes, y de todas las instituciones útiles... [JF1] El mundo, dice, no es bastante viejo para esta marcha del género humano (supuesta por Bufón) que partiendo del polo, siempre impélido por la frialdad de la tierra, fuese al Ecuador a esperar la destrucción de la especie. Todo esto no es más que ficción, cuyas consecuencias hemos examinado astronómicamente. Ya es tiempo de volver a la verdad. Los hechos de la historia indican otra marcha del género humano, pero lo creamos haber establecido con presunciones y probabilidades muy fuertes es la existencia de este pueblo poderoso e ilustrado, origen de todos los pueblos del Asia, o al menos fuente de sus luces, su habitación es al norte del Asia bajo el paralelo de 50 ó 60 grados. [JF2] La teoría universal de las Ciencias no puede formarse sin la cooperación sucesiva de los primeros que hacen observaciones particulares, de los segundos que forman el sistema científico de cada nación y de los terceros que trabajan la Teoría que se dilata a todos estos sistemas. Unos observan el idioma que hablan, otros reúnen pensamientos y meditan la Gramática de la lengua de su nación, otros estudian estas Gramáticas y forman la Gramática general. Puede un pueblo reunir las ciencias creadas en diversos pueblos, puede adelantar añadiendo verdades grandes. La historia de Atenas lo atestigua: París es ejemplo vivo y Londres aumenta las pruebas. Pero creer que un solo pueblo ha podido ser inventor y creador de todas las Ciencias y artes es olvidar la generación de ellas, desconocer la marcha del hombre y dar a un pueblo el honor que corresponde mucho. Pascal dijo: tres grados de elevación de polo barajan la jurisprudencia. Un meridiano a pocos años de posesión deciden de la verdad. Las leyes fundamentales se mudan. El derecho tiene sus épocas. ¡Donosa justicia que tiene un río o una montaña por linderos![JF3] Yo beso los labios de donde salió esta verdad. Pero es preciso confesar que le falta extensión y exactitud. En las Ciencias debe distinguirse lo que es local y lo que es universal, lo que es propio de cada país y lo que es común a todos. Lo primero varía de un meridiano a otro en la jurisprudencia lo mismo que en la gramática, en la botánica etc. Lo segundo es uno en toda la zona y paralelo, en todas las ciencias y en las artes. Nuestro Bandos, Acordados, Órdenes y Cédulas son jurisprudencias local que se acaba subiendo el norte de América. Pero, los derechos del hombre son sagrados; los hombres no se unieron en sociedad para ser víctima unos de otros, las leyes deben tener al mayor bien posible del mayor número posible, la ley que eleva la parte mínima y deprime la máxima de la sociedad es la ley injusta, estos principios son verdades en todos los países, en España donde la Constitución lo sanciona, en Constantinopla donde los desprecia el despotismo. Las ciencias tienen simultáneamente el sello de la unidad un sentido y el de la diversidad en otro. Es preciso que sea así. Los hombres son unos en todos los países, mirados en un aspecto y diversos en todos, considerados en otro: Las necesidades tienen el mismo carácter y si en todo los climas hay de repeler lo que produce sensaciones molestas y busca lo que puede darlas agradables; del polo al ecuador se van mudando los seres que pueden causar unas y otras, variar las sensaciones y modificar las ideas. Las Ciencias son progresiones como las necesidades que las hacen nacer. Observad la marcha de las unas y conoceréis la de las otras. El hombre camina siempre motivado por la necesidad: impelido por el deseo de una existencia más alegre. En lo económico busca primero lo necesario, se extiende después a lo de comodidad, y se dilata últimamente otro de mayor complicación. En lo literario forma primero las ciencias de necesidad, después las de provecho y últimamente las de placer. La generación de las necesidades es maravillosa. Produciéndose unas a otras su número se multiplica siempre en progresión. De el indio que se alimenta con frutas salvajes, al comerciante que hace servir en su mesa las del norte y mediodía, hay un espacio muy grande. Pero más allá se ven otros espacios, y detrás de ellos se perciben todavía otros más vastos. Siguiendo la misma progresión de las Ciencias parecen inmensas. Se dilatan por todos los campos a que se extienden las necesidades. avanzan con ella y se pierden en lo infinito porque son infinitos los deseos del hombre. La Náutica que al principio lleva al indio en canoa grosera sin alejarse de las costas llevó después a Cook en navíos hermosos hasta los mares glaciales del círculo austral. A Bufón sucedió Cuvier, después de Cuvier nacerán otros Sabios y más allá de Newton la imaginación divisa otros Newtones. Enorgullecidos con las luces de los precedentes cada siglo se promete el honor de llegar a la meta y cantar desde allí himnos de victoria. Trabaja lleno de esperanza, cree tocar en el término y entonces es cuando descubre nuevos espacios, nuevas extensiones al lado de las otras extensiones. No hay linderos en el campo de las ciencias. No tienen término los deseos que dilatan. Todos buscan sensaciones plácidas, todos repelen las molestias. El instinto de la conservación, el amor mismo del ser es, el que inclina a las unas y aparta a las otras. Si un Gobierno justo da a todos igual protección, el equilibrio hará felices a todos. La tendencia de unos a gozar con perjuicio de otros, serán resistidas por lo que no permitan su propio daño. Esta lucha pondrá término a las necesidades gravosas para los demás y multiplicadas solamente las que no lo sean, la Ciencia, obra de ellas avanzará espacios inmensos y hará el bien que promete sus progresos. Pero si un Gobierno injusto tiende a la felicidad de unos y olvida la de otros, el deseo de gozar multiplicará al exceso la necesidad de cada especie; no bastará llenarlas con el trabajo de un hombre. Comenzará entonces la tiranía, comenzará la destrucción. Se acabará la sociedad y las Ciencias se acabarán con ellas, o emigrarán a países donde hayan hombres que puedan cultivarlas y leyes que sepan proteger a los hombres. A estas líneas es reducida la historia de todas las Ciencias, las de sus progresos y decadencia la de sus emigraciones y marcha por la India y la Grecia, por Italia y los demás países del antiguo continente. Las revoluciones de los Gobiernos las producen siempre en la Ciencia. No es preciso hacer inquisiciones penosas para calcular su estado en una nación. Basta ver la ley que rige y saber quiénes mandan. Estos datos son suficientes para resolver el problema. El que ha propuesto en distintos tiempos sobre la utilidad de la Ciencia, el que ocupó a la Academia de Gijón y ejercitó la elocuencia del filósofo de Ginebra no debió dividir jamás la opinión. Sabedlo, hombres que despreciáis la Ciencia y perseguís a los que la cultivan. Dudar si son útiles las Ciencias es dudar si es útil lo que satisface las necesidades, lo que aumentan las sensaciones agradables y disminuye las molestas, lo que da placeres y quita penas, lo que hace alegre y contenta, o menos triste y penosa la existencia del hombre. No sabe lo que son las Ciencias, no tiene idea exacta de ellas, ignora su imperio y no ha metido su influjo quien dude de su utilidad o crea perdido el tiempo que se da a su estudio y tiempo. Oídlo. Ciudadanos. Toda la nación ignorante, dice un sabio, es una nación envilecida, tarde o temprano subyugada. Si estas provincias son pobres, y 26.152 leguas cuadradas que se computan en ellas producen mucho menos que las 15.005 que se calcula en España, si las rentas de la Península subían en 804 35 millones de pesos, y las de estas provincias no llegan a un millón, en este último resultado subiendo de unas causas a otras, porque no se cultivan las ciencias de interés más inmediato, porque no se aprenden por principios, porque no se sabe por dónde se ha de comenzar ni cómo se ha de seguir, porque se disputa todavía y se disputa muy mal lo que es ya indisputable en otros países, porque no hay unidad de opinión en los puntos primeros, ni se han extendido las luces necesarias para que la haya. Yo oso decirlo. Uno de los pasos grandes que deben darse es sustituir al sistema antiguo de Estudios al que exige la ilustración del siglo, estimular la aplicación ofreciendo honores o premios que la aviven, abrir carrera los que no la tienen cultivando las ciencias de alto interés, establecer una imprenta la menos en cada intendencia costeándola por suscripción o con el fondo de las propias comunidades, publicar en ellas periódicos que sean Cuartillas elementales de la Economía política; simplificando, aclarando y ordenando más la de Say, establecer las Sociedades Económicas según el plazo trazado por el Rey en su memorable Cédula, instituir las de los labradores que con tanto suceso comienzan a plantarse en algunos países de Europa; multiplicar las escuelas de primeras letras y rectificar las establecidas siguiendo el método que se aproxime más la de Lancaster y teniendo presente la provisión sabia del Extinguido Consejo de Castilla librada a 11 de junio de 1771. Dar honor y premiar el método de los Curas, benéfico, que se distingan más en la ilustración de los indios, tomar últimamente las medidas que han civilizado e ilustrado a los pueblos de Europa. Serán entonces rápidos nuestros progresos, llegarán estas provincias a tener la representación que les corresponden en el mapa político y en el bien universal, la felicidad de todos será el resultado grande. EL VALOR DE LOS HOMBRES E n el hombre hay necesidades: en la naturaleza hay seres que pueden satisfacer estas necesidades y hay valor en todo lo que tiene esta potencia o facultad de satisfacerlas. Tienen valor el comediante que satisface la necesidad que tengo de divertirme: lo tiene el albañil que repara la casa en que vivo: lo tiene el labrador que cultiva las plantas que me alimentan. El valor de los hombres es diverso y para conocer esta serie maravillosa de valores es necesario que la tabla de ellos clasificándolos según sus artes y oficios, es decir, según la potencia que tienen de satisfacer las necesidades, manifieste el número respectivo de hombres y de mujeres, el de secular y eclesiástico, el de funcionarios en cada departamento, el de comerciantes, mercaderes, artesanos, labradores, propietarios, jornaleros. EL VALOR DE LOS VEGETALES L os vegetales que hermosean la superficie de la tierra tienen también diversos valores. Sirven unos para curar las enfermedades del hombre, otros para alimentarle, otros para vestirle. La tabla de las plantas debe presentar el catálogo de las medicinas que produzca cuya provincia. Estadística se quiere formar, el de las alimenticias, el de las que sirve para las fábricas y manufacturas; el espacio de tierra a que se extiende el cultivo de cada una; la cantidad respectiva de sus cosechas y la suma general de todas. ARTES Y OFICIOS L a industria se ha dividido en multitud de artes y oficios y estas divisiones facilitan el trabajo, economizar el tiempo, hacen progresar el talento, y aumentar los productos. Para conocer los de la riqueza fabril, la tabla que la representa debe expresar el número de artes y oficios que se cultivan en un país, el producto específico de cada uno y el universal de todos. EL COMERCIO E l comercio lleva de un país a otro las obras de la industria y agricultura y llevándolas a los puntos de consumo les da nuevo valor y aumenta la riqueza. No bastaría para conocer la de una provincia el cálculo de los productos del cultivo e industria en los mismos talleres o en el centro de las cosechas. Es preciso que la tabla de comercio manifieste el que se hace infiriendo su estado de las exportaciones e importaciones de los artículos a que se extiende y de los derechos que pagan todos lo que se giran. EL ATRASO DE UN PAÍS L os establecimientos morales y literarios dan educación de una y otra clase: la educación da valor a los que la reciben y el valor de los hombres designa el de la provincia donde vive. Es en atraso muy sensible el país donde los dos tercios de su población no aprenden a leer, y los cuatro octavos del tercio que ha aprendido no saben extraer la raíz cuadrada o cúbica de un número. Si interesa conocer el grado a que ha subido o retrocedido una provincia, la tabla debe manifestar el número de escuelas, colegios, academias, el de las clases, discípulos, o individuos que hay en ellas, y todo lo que puede dar idea de cada establecimiento. ELIMINACIÓN DEL EJÉRCITO S ería importante que no hubiese en las naciones tantos ejércitos permanentes: que desapareciesen esas masas enormes de fuerza que intimidan a la razón y graban a los pueblos. Pero mientras subsistan, la Estadística debe presentar el cuadro de ellas clasificándolas según el sistema seguido hasta ahora. Su conocimiento descubriría el estado político, y ofrecería datos para inferir el económico. LA POESÍA, LA MORAL Y LA ESTADÍSTICA E l sistema de rentas da también luces claras. La hacienda da pública e la suma total de las contribuciones: las contribuciones son una fracción del capital respectivo del contribuyente y si hay relación entre el numerador y denominador de un quebrado, debe haberlas también entre la parte que se da en contribución y el capital de donde se saca. Conocido el décimo que paga un labrador se deduce el total de su cosecha: sabido el tanto por ciento que paga el comerciante se infieren los capitales que gira. No hay en las tablas de la Estadística los colores brillantes con que sabe pintar la mano del poeta. No inspiran los sentimientos dulces que comunican los de la Moral. Pero presentan en un pequeño estado el de una provincia o reino entero: reúnen hechos incontables en un punto minutísmo: facilita el cálculo y auxilian a los que saben pensar. Los cuadros de la Poesía hablan a la imaginación: los de la Moral hablan al alma; y los de la Estadística al espíritu. Si deleitan los primeros y placen los segundos; los terceros interesan y fijan la meditación de quien sabe ocuparla en observar pueblos y naciones enteras. CLIMA GEOGRÁFICO Y CLIMA AGRONÓMICO Se da el nombre de clima geográfico al espacio de tierra comprendido entre dos paralelos de latitud y el de clima vegetal o agronómico al espacio de tierra en que habiendo cierta temperatura determinada sólo germinan plantas de ciertos, determinados géneros. El conocimiento de uno y otro clima es del mayor interés para lo económico y político. Sabiendo el primero se sabe la posición de los pueblos, sus distancias y relaciones recíprocas. Sabiendo el segundo se sabe el cultivo que corresponde a cada terreno, las plantas que vegetan en los húmedos, las que crecen en los secos, las que germina en los cálidos. La tabla de las tierras debe por consiguiente manifestar en diversos casillas los climas vegetales o agronómicos, los grados de latitud y longitud a que se extienden, el número de leguas cuadradas de cada uno, y el total de las de todos. LA ESTADÍSTICA En las inquisiciones estadísticas el alemán tiende a determinar la fuerza política de las naciones y el inglés se propone fijar el grado de prosperidad que tienen Son diversas las ideas que conforman a la Estadística. Los bretones amplían y los y los germanos reducen su extensión. Pero en una ciencia de hechos debe desaparecer toda oposición o diversidad de opiniones. El estado económico de un país tiene relaciones necesarias con su estado político y el estado político las tiene igualmente precisas con el estado económico. Si la Estadística debe manifestar el estado de una nación, sus trabajos deben extenderse al económico y al político. Presentando uno y otro presenta el cuadro íntegro de la nación: Manifestando solamente lo económico o lo político, manifiesta una parte del cuadro. La Estadística debe a este aspecto formar las tablas siguiente: 1. La de las tierras que tenga la provincia. 2. La de los hombres que pueblan las tierras. 3. La de las plantas que cultiven los hombres. 4. La de la industria en que se ejerciten. 5. La del comercio en que se ocupen. 6. La de los establecimientos instituidos para su bien general. 7. La de las fuerzas acordadas para mantener el orden. 8. La de las rentas establecidas para las erogaciones públicas. libro de audio editado por 3 uves dobles punto lee eme pe tres punto com.,.