libro de audio editado por 3 uves dobles punto lee eme pe tres punto com,. Defoe, Daniel ((1660-1731)) Novelista y periodista inglés cuya obra refleja su variada experiencia en muchos países y en muchos aspectos de la vida. Además de ser un brillante periodista y novelista, Defoe fue un autor prolífico que escribió más de 500 libros, panfletos y opúsculos. Defoe nació en Londres alrededor de 1660, hijo de un pequeño comerciante llamado Foe, en una familia humilde y de bajos recursos. Fue el menor de tres hermanos y desde pequeño se familiarizó con los barrios bajos. Presenció dos grandes ctástrofes de la historia: La Gran Peste (1665) que dejó más de 100 mil muertos, y El Gran Incendio de Londres (1666), que en solo cuatro días destruyó 13 mil viviendas en los barrios pobres. Su madre murió cuando él tenía 8 años, quedando al cuidado de sus hermanas. Dos años más tarde fue enviado a Dorking para ser educado en una escuela puritana. De allí pasó a la Morton's Academy ( 1680) con el propósito de seguir allí la carrera eclesiástica, que abandonó al año siguiente. Todos estos sucesos dejarían huellas marcadas en Defoe. En su obra periodística estarían presentes, las experiencias trágicas de su niñez y el reflejo del mundo en que vivió, así como el pensamiento puritano y su condición de agitador al servicio de los intereses de la pujante burguesía. En realidad su vida giró siempre en torno de esta última cuestión. Defoe, enemigo de Jacobo II, participó activamente en 1685 en la fallida sublevación dirigida por el duque de Monmouth contra el rey conocida con el nombre de Revolución Gloriosa y propició la coronación de Guillermo III (Abril de 1869). Se casó con Mary Tuffley en 1684, con quien tubo ocho hijos. Al morir Guillermo III, lo sucedió la reina Ana, quién llevo a cabo una política antireformas. Defoe volvió entonces a la oposición, publicando su irónico libelo "El Camino mas Corto para con los Disidentes" (1702), que para él fue el camino a la picota. Allí se inspiro en su "Himno a la Picota" (1704), con el que ganó popularidad y una nueva condena. Al salir de la cárcel publicó "La Tempestad" (1705), sobre el desastroso vendaval que azotó a Inglaterra a fines de 1703, obra que inauguraría un estilo de reportaje retrospectivo y que culminaría en " Diario del Año de la Peste"(1722). Después del gran éxito de Robinson Crusoe su afición literaria se acentuó y dio lugar a obras memorables, entre las que se pueden destacar: Moll Flanders (1722); Lady Roxana (1724) y Memorias de un Caballero (1724), además del ya señalado Diario del año de la Peste. Murió el 26 de abril de 1731. Daniel De Foe, autor de obras ilustradas: "An Essay upon Projects", 1695. "The True-born Englishman", 1701. "The Shortest Way with the Dissenters", 1702. "History of the Union", 1709. "The Life and Strange Surprizing Adventures of Robinson Crusoe, of York, Mariner (Robinson Crusoe)", 1719. "Memoirs of a Cavalier", 1720. "Captain Singleton", 1720. "The Fortunes and Misfortunes of Moll Flanders (Moll Flanders)", 1722. "A Journal of the Plague Year", 1722. "Colonel Jack", 1722. "Roxana", 1724. "A Tour Through the Whole Island of Great Britain", 1724-1727. "A General History of the Pirates", 1724-1728. "The Complete English Tradesman", 1725-1727. "Robinson Crusoe", ill. de Newell Coners Wyeth, Cosmopolitan, 1920, 14 ill. Las obras ilustradas por Daniel De Foe: "Robinson Crusoe", ill. de Valdemar Andersen, s.d. Daniel Defoe El Diablo y el Relojero Viva en la parroquia de St. Bennet Funk, cerca del Royal Exchange, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido, tomó huéspedes en su casa. Es decir, dejó libres algunas de sus habitaciones para aliviar su renta. Entre otros, cedió su buhardilla a un artesano que hacía engranajes para relojes y que trabajaba para aquellos comerciantes que vendían dichos instrumentos, según es costumbre en esta actividad. Sucedió que un hombre y una mujer fueron a hablar con este fabricante de engranajes por algún asunto relacionado con su trabajo. Y cuando estaban cerca de los últimos escalones, por la puerta completamente abierta del altillo donde trabajaba, vieron que el hombre (relojero o artesano de engranajes) se había colgado de una viga que sobresalía más baja que el techo o cielorraso. Atónita por lo que veía, la mujer se detuvo y gritó al hombre, que estaba detrás de ella en la escalera, que corriera arriba y bajara al pobre desdichado. En ese mismo momento, desde otra parte de la habitación, que no podía verse desde las escaleras, corrió velozmente otro hombre que llevaba un escabel en sus manos. Éste, con cara de estar en un grandísimo apuro, lo colocó debajo del desventurado que estaba colgado y, subiéndose rápidamente, sacó un cuchillo del bolsillo y sosteniendo el cuerpo del ahorcado con una mano, hizo señas con la cabeza a la mujer y al hombre que venía detrás, como queriendo detenerlos para que no entraran; al mismo tiempo mostraba el cuchillo en la otra, como si estuviera por cortar la soga para soltarlo. Ante esto la mujer se detuvo un momento, pero el hombre que estaba parado en el banquillo continuaba con la mano y el cuchillo tocando el nudo, pero no lo cortaba. Por esta razón la mujer gritó de nuevo a su acompañante y le dijo: -¡Sube y ayuda al hombre! Suponía que algo impedía su acción. Pero el que estaba subido al banquillo nuevamente les hizo señas de que se quedaran quietos y no entraran, como diciendo: «Lo haré inmediatamente». Entonces dio dos golpes con el cuchillo, como si cortara la cuerda, y después se detuvo nuevamente. El desconocido seguía colgado y muriéndose en consecuencia. Ante la repetición del hecho, la mujer de la escalera le gritó: -¿Que pasa? ¿Por qué no bajáis al pobre hombre? Y el acompañante que la seguía, habiéndosele acabado la paciencia, la empujó y le dijo: -Déjame pasar. Te aseguro que yo lo haré -y con estas palabras llegó arriba y a la habitación donde estaban los extraños. Pero cuando llegó allí ¡cielos! el pobre relojero estaba colgado, pero no el hombre con el cuchillo, ni el banquito, ni ninguna otra cosa o ser que pudiera ser vista a oída. Todo había sido un engaño, urdido por criaturas espectrales enviadas sin duda para dejar que el pobre desventurado se ahorcara y expirara. El visitante estaba tan aterrorizado y sorprendido que, a pesar de todo el coraje que antes había demostrado, cayó redondo en el suelo como muerto. Y la mujer, al fin, para bajar al hombre, tuvo que cortar la soga con unas tijeras, lo cual le dio gran trabajo. Como no me cabe duda de la verdad de esta historia que me fue contada por personas de cuya honestidad me fío, creo que no me dará trabajo convenceros de quién debía de ser el hombre del banquito: fue el diablo, que se situó allí con el objeto de terminar el asesinato del hombre a quien, según su costumbre, había tentado antes y convencido para que fuera su propio verdugo. Además, este crimen corresponde tan bien con la naturaleza del demonio y sus ocupaciones, que yo no lo puedo cuestionar. Ni puedo creer que estemos equivocados al cargar al diablo con tal acción. Nota: No puedo tener certeza sobre el final de la historia; es decir, si bajaron al relojero lo suficientemente rápido como para recobrarse o si el diablo ejecutó sus propósitos y mantuvo aparte al hombre y a la mujer hasta que fue demasiado tarde. Pero sea lo que fuera, es seguro que él se esforzó demoníacamente y permaneció hasta que fue obligado a marcharse. libro de audio editado por 3 uves dobles punto lee eme pe tres punto com,.